Cámaras réflex y sin espejo: cómo elegir la mejor para principiantes

Cámaras réflex
Al atardecer, con condiciones de luz difíciles, las cámaras de sistema dan prueba de sus ventajas. Foto: Felix Kästle/dpa

(dpa) – Las cámaras de sistema, sobre todo aquellas sin espejo, son consideradas las hermanas mayores de los teléfonos inteligentes y las cámaras digitales, y ya han dejado de ser tan voluminosas, pesadas y difíciles de manejar como en el pasado.

Por supuesto que las cámaras de los teléfonos móviles son cada vez mejores y están siempre a mano. Pero ni siquiera los dispositivos inteligentes más potentes están en condiciones de competir con los rápidos objetivos y los sensores de altas prestaciones de las cámaras “de verdad”.

Para los principiantes, sin embargo, la decisión a favor de una u otra puede ser bastante difícil.

En primer lugar, habrá que familiarizarse con las características más importantes: las cámaras de sistema son cámaras con objetivos intercambiables. Si se quita el objetivo, queda solo la carcasa o cuerpo de la cámara.

Por un lado, están las cámaras digitales réflex (DSLR) con visor óptico. Por el otro, existen cámaras de sistema digitales sin espejo, más compactas, más ligeras y cada vez más populares.

Estas también suelen tener un visor, pero, en su caso, este incorpora en su interior una micropantalla de alta resolución que representa en directo lo que se ve a través de la lente.

El objetivo que se elija determina lo que se puede fotografiar: cuanto más larga la distancia focal, por ejemplo, mayor será el aumento.

La intensidad lumínica que recibe el sensor al hacer una foto también determina la calidad de las instantáneas cuando hay poca luz. Esta se determina a partir de la apertura máxima (f) del diafragma: cuanto más pequeño sea el número, mayor será la cantidad de luz.

Por lo demás, las cámaras de sistema se diferencian principalmente por el formato de su sensor. Las llamadas cámaras de fotograma completo tienen el sensor más grande y, por lo tanto, la mayor superficie para captar la información de la imagen. Los formatos APS-C y Micro Four Thirds, más pequeños, también son muy populares.

“La mayoría de los usuarios que utilizan sus dispositivos móviles para tomar fotografías no necesitarán una cámara de sistema”, opina Markus Bautsch, experto en fotografía de la asociación alemana de protección al consumidor Stiftung Warentest.

Mientras las fotografías solo se vean, editen y envíen desde el teléfono móvil, apenas se notará una diferencia en la calidad. Sin embargo, el teléfono inteligente llega a sus límites cuando se trata de motivos muy alejados, como animales salvajes o eventos deportivos, o cuando se toman fotos con poca luz.

Una cámara digital réflex con objetivo incluido cuesta a partir de los 350 euros (aproximadamente 420 dólares estadounidenses). “Tienen un diseño sencillo y no son muy duraderas”, señala Bautsch, y añade que son suficientes para principiantes.

El experto explica: “A menudo se suministran con simples zooms estándar”. Se trata de objetivos que cubren la gama de distancias focales más habituales, por ejemplo, entre 18 y 50 milímetros.

En el caso de las cámaras sin espejo, los precios comienzan a partir de unos 400 euros. Los modelos sin visor son más asequibles, pero solo permiten ver el objeto en la pantalla, que es ligeramente reflectante.

Además, se recomienda comprobar si el modelo de cámara que se elige es compatible solo con objetivos de la misma marca o también con otros fabricantes. “Tamron y Sigma suelen ser una alternativa económica”, indica Bautsch. Las cámaras y los objetivos de segunda mano suelen ofrecer una buena relación calidad-precio.

A la hora de comprar dispositivos usados, el fotógrafo alemán Matthias Haltenhof recomienda verificar el número de disparos, que se puede visualizar en el menú de la cámara: “No deberían ser más de 15.000”.

Para un set de principiantes con bolsa para la cámara, tarjeta de memoria y batería de repuesto se deberían invertir entre 600 y 700 euros.

Aquellos que deseen profundizar en el mundo de la fotografía necesitan no solo un presupuesto algo mayor, sino también muchas ganas de aprender.

“Es un error pensar que basta con una cámara de 600 euros para hacer buenas fotos”, enfatiza Haltenhof, que también ofrece cursos de fotografía. A la hora de elegir cámara, hay que tener en cuenta que un cuerpo y un zoom estándar no suelen ser suficientes.

“La colección de objetivos puede costar muchas veces el valor del cuerpo de la cámara”, afirma el probador de productos y apasionado de la fotografía Markus Bautsch, y añade que no se puede utilizar un objetivo de marca en cualquier cámara.

Aquel que aspira a ser un especialista en un área, debe adaptar su equipo en consecuencia. “Para la fotografía de retratos, el sensor debe tener un formato mayor que el APS-C”, aconseja Matthias Haltenhof.

Para la fotografía de animales y deportes, el número de imágenes en disparo continuo es crucial. Por otro lado, la fotografía de edificios y paisajes apenas funciona sin trípode.

Para filmar y tomar fotografías en el modo de ráfaga continua con una cámara de sistema se necesitan tarjetas de memoria rápidas.

Quien planifique proyectos de cine o vídeo de mayor envergadura debe tener en cuenta lo siguiente a la hora de comprar un nuevo dispositivo: “La mayoría de las cámaras graban durante un máximo de 30 minutos”, explica Markus Bautsch.