“Boom” inmobiliario en Bolivia: ¿país de oportunidades?


Portales especializados como Infocasas poseen un stock considerable de viviendas en Bolivia que alquilan en diferentes regímenes, como Anticretico, y que ofrecen una rentabilidad a los  inversores o propietarios.

El mencionado, de hecho, es el portal número uno de Bolivia, puesto que asegura tener la mayor oferta en propiedades en anticrético, alquiler o venta.

El país latinoamericano ha pasado de ser identificado con la pobreza para situarse a la cabeza del crecimiento económico de la región.Aunque todavía tiene índices destacables en el campo y en la ciudad, se redujo del 38,2% al 16,8% de 2005 a 2015, según informes anuales oficiales.

Con un producto interior bruto de 34.000 millones de dólares, el año pasado el ejecutivo de la nación trató de acercarse a los inversores españoles en las Jornadas de Partenariado Multilateral Bolivia-España, inauguradas por el embajador español en La Paz. Anunció que su plan de inversiones hasta 2020 es de 48.000 millones de dólares.

Un sector de oportunidades

El sector inmobiliario es uno de los que más desarrollo ha experimentado en el país latinoamericano. Sobre todo las tres grandes ciudades, La Paz, Santa Cruz de la Sierra y Cochabamba que, según el Censo de la Construcción elaborado por la Cámara de la Construcción de Santa Cruz en 2015, tendría 3 millones 551 metros cuadros en construcción. Las casas en Anticretico en la ciudad de Santa Cruz, por ejemplo, se vende como una oportunidad en Infocasas.

Los metros cuadrados construidos han ido creciendo considerablemente en los últimos años, lo que hacía temer la presencia de una burbuja inmobiliaria. Una situación que resultará familiar a los ciudadanos españoles, que vieron cómo durante años la compra y venta de viviendas perseguía fines especulativos, en lugar de cubrir una necesidad básica.

El Banco Central de Bolivia ya aseguró en 2013 que, estadísticamente, no se podía hablar de una burbuja inmobiliaria. Pero, más recientemente, economistas como Gonzalo Chávez trataban de hacer una radiografía del sector.

En un artículo para Página Siete explicaba que, para que la burbuja inmobiliaria se dé, tiene que registrarse mucho dinamismo en el sector de la construcción. Así sucede en el caso de Bolivia, pero esto puede encontrar su explicación en la necesidad de atender a una fuerte demanda de vivienda por parte de las familias.

Como recogía el analista, el censo mostraba a mediados del año pasado que el 52,3% de las personas no censadas no contaba con una vivienda propia, y que eran las ciudades de Santa Cruz y La Paz donde se observaba mejor potencial de compra. La mayoría de las personas, atendiendo a la intencionalidad de compra, desean alquilar una vivienda.

Otro de las condiciones proclives a la aparición de la burbuja inmobiliaria es una supervisión crediticia débil, lo que, según Chávez, tampoco es el caso de Bolivia: “Más bien existe una fuerte regulación por parte de la ASFI [Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero]”, apuntaba en Página Siete.

Lo que sí se observa en el caso boliviano, como factor habitual de las burbujas inmobiliarias, es un exceso de liquidez y bajas tasas de interés en el sistema bancario. En cuanto a la demanda de inmuebles para la especulación, está más relacionada con estratos altos de consumidores que con clases medias y populares, donde la demanda sí parece real y dinámica.

Chávez concluía no poder responder de manera contundente a si se trataba de una burbuja o de un boom, puesto que se deben tener más datos como el precio y el valor del alquiler. Instaba al gobierno a recogerlos, así como a la cautela a la hora de promover el crédito.

Las reglas del juego claras

Tanto Bolivia como otros países de Latinoamérica han levantado durante años suspicacias entre los inversores internacionales por la inseguridad jurídica o una inestabilidad política acompañada de altos niveles de corrupción.

Tampoco generaban mucha confianza entre las empresas las expropiaciones, fruto de una política estatista que, en el caso de Bolivia, se extendió por nueve años y por sectores como la energía, las telecomunicaciones, la minería, los aeropuertos o las administradores de fondos de pensiones.

A día de hoy, el gobierno boliviano sigue siendo muy claro en sus discursos y mensajes para atraer inversores: lo que quiere el presidente Morales son socios en plano de igualdad, no compañías que tengan deseos de dominar, de hacerse amos o dueños de sus recursos. En el país andino tendrán prioridad quienes quieran trabajar por el desarrollo del país, avisan.

Dónde se anima a invertir

Los tres grandes departamentos son los que concentran más atractivos. Uno de ellos es el mencionado Santa Cruz, cuya capital es Santa Cruz de la Sierra. Como recoge la web del gobierno, “se ha convertido en los últimos años en el centro más dinámico de la actividad industrial, comercial y de servicios de Bolivia, con una economía en permanente crecimiento y perspectivas interesantes de inversión en diferentes áreas”.

Las principales áreas de inversión del departamento son la agropecuaria, la minería, los hidrocarburos, las infraestructuras, el turismo, la rama forestal y la industria. Se trata del departamento boliviano donde se origina, explican, el mayor volumen, valor y diversidad de exportaciones.

Santa Cruz trata de convencer a la inversión extranjera con lo que, dicen, es una ubicación geográfica estratégica, en pleno corazón de Sudamérica y siendo eje del corredor Bioceánico entre los océanos Pacífico y Atlántico. Posee una mano de obra de bajo costo y con un alto grado de especialización técnico, dicen, además de concentrar alrededor del 30% del PIB del país.

No menos atractivos tiene la capital, La Paz, de la que los economistas destacan la diversidad geográfica para la producción. Reúne las condiciones climáticas y geográficas adecuadas para muchas industrias, y presenta, además, ventajas competitivas en el caso de algunas de ellas.

Es también el departamento más poblado, seguido por Santa Cruz y Cochabamba. El que las principales empresas extranjeras con presencia en el país tengan sede allí, también facilita las sinergias o, al menos, la comunicación y las exportaciones.