San José, 6 may (dpa) – El próximo presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado, quien asumirá el mando este martes para los próximos cuatro años, tiene como meta principal convertir a este pequeño país de 4,9 millones de habitantes y 51.100 kilómetros cuadrados en una nación desarrollada.
«Espero hacer de Costa Rica un país desarrollado, y prepararlo para celebrar, en el 2021, el gran bicentenario de la independencia» de España, dijo el ganador de la segunda vuelta electoral celebrada el 1 de abril, donde obtuvo el 60,59 por ciento de los votos.
Intérprete en su juventud de música rock, para incursionar luego en el campo de la literatura, Alvarado, proveniente de una familia de clase media y quien se define como «progresita», se convertirá a sus 38 años en el presidente más joven de América Latina.
Por esa razón, se ha autoproclamado como un intérprete de las nuevas generaciones de costarricenses y en un símbolo de la unidad intergeneracional en el pequeño país centroamericano.
Periodista y comunicador, además de politólogo, está casado con la arquitecta Claudia Dobles y es padre de un niño.
Antes del actual Gobierno del presidente saliente Luis Guillermo Solís, de quien fue asesor durante su campaña electoral, este hombre sereno y de hablar pausado era prácticamente un desconocido en el sector político costarricense.
Los primeros pasos en ese sentido los dio como jefe de prensa de la fracción parlamentaria de su Partido, Acción Ciudadana (PAC) y como asesor legislativo.
De ahí saltó a ocupar funciones de alta responsabilidad en la administración pública y se desempeñó como ministro de Desarrollo Humano e Inclusión Social y ministro del Trabajo en el Gobierno que está por concluir.
El año pasado se lanzó a la carrera política al presentar y ganar la candidatura presidencial del PAC.
En la primera ronda aparecía muy rezagado en las encuestas y no fue sino hasta una semana antes de los comicios del 4 de febrero cuando su figura emergió, casi igual a lo que ocurrió con su rival en la segunda vuelta del 1 de abril, el predicador evangélico Fabricio Alvarado.
Se trató de una campaña fuertemente polarizada, con un gran trasfondo religioso, marcada por el enfrentamiento entre un predicador evangélico opuesto al reconocimiento de derechos al colectivo LGTBI (lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales), como el matrimonio igualitario, y el hoy presidente electo, favorable a una apertura hacia esas minorías.
Al final, se impuso el discurso de unidad promovido por Carlos Alvarado y sus llamados a constituir un «Gobierno Nacional», que ha llevado a la práctica al integrar un equipo de ministros en los que figuran cuadros de otros partidos políticos, adversarios del PAC.
«Lucharé por una Costa Rica mejor», «por la inclusión y la igualdad de oportunidades», espetó recientemente el próximo presidente de Costa Rica, autor de tres novelas: «La historia de Cornelius», «Las posesiones» y «Temporada en Brighton», y quien tiene además una maestría en desarrollo en la universidad de Sussex, Inglaterra
Por Ernesto Ramírez (dpa)