Agnès Varda cumple 90 años: Pequeña reina al margen del cine

París, 28 may (dpa) – León de Oro, César honorífico, Leopardo de Honor, Palma de Honor: Agnès Varda, que el miércoles cumplirá 90 años y tiene una carrera de más de 60, ha sido colmada con todo tipo de premios y reconocimientos. Sin embargo, los trofeos no se le han subido a la cabeza, tampoco el Oscar honorífico que recibió hace unos meses. Es una pequeña reina al margen del cine, según contó a dpa. El Oscar honorífico no es para las estrellas de Hollywood, dijo, pero se sintió conmovida por el reconocimiento.

Es difícil no tener en cuenta a esta directora y artista de instalaciones, sobre todo últimamente. Desde su película “Rostros y Lugares”, que rodó con el artista de la fotografía JR, está en boca de todos. En los medios franceses incluso se habla de una “Vardamanía”.

El documental, que fue estrenado en 2017 en Cannes, recibió numerosos premios en todo el mundo y fue nominado en 2018 al Oscar a la mejor película documental.

Para rodarlo, Varda viajó con JR por toda Francia. Así se cruzaron con trabajadores de fábricas y obreros, los inmortalizaron y colgaron sus retratos en fachadas y grandes contenedores. ¿Cómo se explica el gran éxito del filme? Funcionó porque la gente interviene, según explicó Varda. “Nos cuentan sus historias y se convierten así en actores”.

Este icono de la dirección, con su eterno corte de pelo estilo bob, siempre se ha interesado por las personas sencillas y al margen de la sociedad. Aprende mucho de ellas, dijo. “Nunca he grabado a ricos y acomodados”, destacó.

“Sin techo ni ley”, por ejemplo, cuenta la historia de una mujer vagabunda que se traslada al sur de Francia y muere de frío. Varda se convirtió en la primera mujer en alzarse con el León de Oro en Venecia con esta película en 1985.

“Los espigadores y la espigadora” trata de las personas que recogen por necesidad las patatas y las manzanas que quedan tras la cosecha o el mercado semanal.

Varda está considerada como una pionera del cine de autor y como la “abuela de la Nouvelle Vague”, un movimiento que se desarrolló en los años 60 como protesta contra el cine tradicional. Hoy en día aún es una de las cineastas más originales de nuestra era con sus obras, que oscilan entre la realidad, la ficción y la poesía.

Esta hija de un griego y una francesa tiene tras de sí una carrera sobresaliente: ha rodado más de 30 películas, ha fotografiado medio mundo y es también conocida en el mundo del arte a nivel internacional por sus instalaciones. Entre sus últimas obras se encuentran sus “cabanes”: unas cabañas cuyas paredes están realizadas con las copias de los negativos de sus viejas películas de 35 mm.

“Así reutilizo mis recuerdos, es una especie de reciclaje de mi vida”, explicó.

Varda nació en Bruselas, pero huyó con sus padres a Sète, en el sur de Francia, durante la Segunda Guerra Mundial. Estudió en París Literatura, Filosofía e Historia del Arte y después comenzó a interesarse por la fotografía. Más tarde descubrió de forma autodidacta el mundo de la imagen en movimiento.

En 1955 tuvo lugar su debut cinematográfico con el corto semidocumental “La Pointe Courte”, sobre una joven pareja, cuyo matrimonio sufre una crisis. Pero no saltó a la fama hasta 1962, con “Cleo de 5 a 7”, un largometraje sobre el tiempo subjetivo y objetivo. Para ella misma el tiempo es cada vez más valioso, según comentó, pues quiere hacer aún muchas cosas.

Y ¿cuál es su secreto para seguir en tan buena forma? “Todos los días bebo dos tazas de agua caliente. Desde hace ya más de 50 años”.

Por Sabine Glaubitz (dpa)