Afganistán: El país sigue desangrándose

Militares afganos
FOTO: MINISTERIO DE DEFENSA AFGANOS / Europa Press

(EP) – Al menos ocho miembros de las fuerzas de seguridad afganas han muerto en dos ataques ejecutados durante las últimas horas por presuntos talibán, en medio de un incremento de la violencia a pesar del proceso de conversaciones de paz en marcha entre el Gobierno y los insurgentes.

En un primer incidente, seis policías murieron en un ataque ejecutado a última hora del jueves contra un puesto de control situado en la provincia de Nimroz (suroeste), tal y como han confirmado este viernes las autoridades del país centroasiático.

El jefe de la Policía provincial, Abduluahab Balakarzai, ha resaltado que el ataque fue perpetrado en el distrito de Jasrod por “decenas” de insurgentes, antes de resaltar que los talibán también han sufrido bajas, sin dar más detalles, según ha recogido la agencia afgana de noticias Tolo TV.

Posteriormente, al menos dos miembros de las fuerzas de seguridad murieron en sendos ataques en la provincia de Baghlan (centro), según fuentes de seguridad, que han agregado que uno de los objetivos ha sido un puesto policial en la ciudad de Pul-e-Jumri, escenario de varios atentados durante las últimas semanas.

Asimismo, el segundo ataque ha sido ejecutado contra un puesto de control en Chashma-e-Shibar, en la carretera que conecta Baghlan y Samangán (norte). Las autoridades locales han asegurado que los ataques han sido repelidos y que los insurgentes han sufrido bajas en los combates.

Por otra parte, fuentes citadas por Tolo TV han denunciado que los talibán han levantado diversos puestos de control en el norte del país para “extorsionar” y obtener fondos por parte de los camioneros que circulan por estas rutas para el traslado de suministros, lo que ha sido negado por el grupo.

Afganistán ha experimentado un repunte de la violencia durante los últimos meses a pesar del acuerdo entre los talibán y Estados Unidos en febrero de 2020 y de las conversaciones de paz entre el grupo y el Gobierno afgano, cuyas delegaciones pactaron en diciembre la ‘hoja de ruta’ para el proceso.

Si bien el pasado domingo se retomaron las negociaciones de paz, que desde septiembre tienen lugar en Doha, Qatar, el Gobierno de Kabul ha descartado nuevas liberaciones de presos talibán ante el incremento de los ataques, después de que los insurgentes hayan reclamado la excarcelación de otros 7.000 miembros del grupo.

De hecho, el vicepresidente primero de Afganistán, Amuralá Salé, sugirió el lunes la posibilidad de ejecutar a algunos talibán que se encuentran encarcelados ante el incremento de los asesinatos y los ataques por parte de los insurgentes a pesar de las conversaciones de paz.

Por su parte, el secretario de Defensa en funciones estadounidense, Christopher Miller, confirmó el 15 de enero que Washington había reducido a 2.500 el número de militares desplegados en el país, tal y como contempla el citado acuerdo y de cara a la retirada total de tropas del país norteamericano de Afganistán.