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Análisis y claves - Destacadas - 16 julio, 2019

Abren un programa de máster para espías alemanes

Berlín (dpa) – Luisa W. tiene 29 años y lleva diez años trabajando para el Servicio Federal de Inteligencia (BND, por sus siglas en alemán), la agencia de inteligencia exterior del Gobierno alemán.

La joven ha estado encargada de redactar informes en el área del terrorismo islamista, ha trabajado como agente en el extranjero así como también en un departamento de la sede central del BND.

Ahora, es una de los 50 estudiantes del programa de máster más secreto de Alemania: “Máster en Estudios de Inteligencia y Seguridad” (MISS, por sus siglas en inglés).

El 1 de julio se inició el ciclo básico de la carrera en el nuevo complejo de edificios de alta seguridad del BND, en pleno centro de Berlín.

Luisa W. y sus compañeros no son estudiantes normales como los que se ven habitualmente en las aulas universitarias.

El programa de máster no admite a civiles. Sólo pueden inscribirse aquellas personas que pertenezcan a uno de los servicios secretos alemanes, o soldados del Ejército alemán (Bundeswehr) que están empleados oficialmente por el servicio de inteligencia militar y que, por lo tanto, comparten los fines del BND.

Para entrar en el edificio berlinés donde se encuentran los ultramodernos auditorios, los estudiantes tienen que pasar a través de puertas de seguridad especiales.

En cualquier caso, el acceso sólo se permite a aquéllos que han superado los controles de seguridad más estrictos disponibles para los servicios secretos y las autoridades alemanas: la habilitación personal de seguridad Ü3.

Este estándar se aplica a las personas que tienen acceso a archivos o datos clasificados como “top secret”. En estos casos, no sólo se comprueban las condiciones de seguridad del solicitante y su entorno, sino que también se entrevista a las personas allegadas.

La Cancillería alemana comenzó a planificar la carrera de estudios hace unos cuatro años. Este novedoso título universitario es consecuencia, entre otros, de los escándalos que pusieron en aprietos al BND en 2015 debido al manejo poco estricto de la vigilancia de las comunicaciones electrónicas y de los flujos de datos a nivel mundial.

El máster es una “contribución esencial a la profesionalización de nuestros servicios de inteligencia”, considera Helge Braun, jefe de la Cancillería alemana.

En una ceremonia organizada para celebrar el inicio del nuevo curso, Braun señaló que las exigencias son enormes y que el papel de los servicios de inteligencia es evaluar los riesgos y amenazas a la seguridad para proteger la población.

El político demócrata cristiano explicó que, además de requerir vastos conocimientos psicológicos y habilidades analíticas, el trabajo de los servicios secretos se realiza dentro de un complejo marco jurídico y con técnicas de vigilancia y reconocimiento cada vez más sofisticadas.

No hay otro país en el mundo en el que el servicio de inteligencia se base en la cooperación de tantas instituciones y directorios con diversas tareas operacionales, como es el caso del servicio secreto alemán.

El presidente del BND, Bruno Kahl, elogió la carrera universitaria como “un pivote central de formación de los distintos departamentos del servicio secreto alemán”, y añadió que éste contribuirá al fructífero intercambio entre la teoría y la práctica de los servicios de inteligencia.

Jan-Hendrik Dietrich, de la Universidad Estatal de Ciencias Aplicadas (HS Bund), comparte su opinión: “Se trata de un tratamiento más profesional y crítico de las tareas de los servicios de inteligencia en el marco de exigencias cada vez mayores en cuanto a transparencia”.

El profesor dirige el programa de estudios, un proyecto conjunto de la HS Bund y la Universidad de las Fuerzas Armadas Alemanas de Múnich. A cargo de la formación de los jóvenes espías se encuentran 23 profesores en Berlín y cinco en Múnich.

Dietrich indica que para la nueva carrera se han creado nueve nuevas cátedras ocupadas, entre otros, por abogados, psicólogos, politólogos, historiadores y eruditos islámicos.

De los 50 estudiantes que comenzaron sus estudios en las flamantes instalaciones de Berlín, 30 proceden del Ejército alemán, diez del BND, seis de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución (el servicio de inteligencia interior) y tres de oficinas regionales para la Protección de la Constitución.

En los próximos años, se espera que el número de estudiantes aumente a 80.

Durante el curso básico de seis meses de preparación al estudio, que tiene lugar en Múnich y es obligatorio, los estudiantes reciben una introducción al trabajo del servicio secreto donde se abordan temas como la ética, los derechos humanos y las tecnologías digitales.

En el ciclo de estudios principal, los futuros espías pueden elegir entre módulos que están orientados principalmente a la práctica del servicio secreto.

Estos incluyen métodos de trabajo de los agentes, como la recopilación y evaluación de información y el uso que hacen de ellos, por ejemplo, la canciller Angela Merkel u otros miembros del Gobierno.

Especial atención se concederá a las aplicaciones prácticas del espionaje. En un estudio totalmente equipado con cámaras y micrófonos para evaluar posteriormente las conversaciones, los estudiantes podrán practicar la forma de obtener información de fuentes humanas con destreza y conocimientos psicológicos.

En el módulo “Ciberseguridad”, expertos en tecnologías de comunicación e información mostrarán a los estudiantes de qué recursos disponen cuando se está al servicio del Estado.

Aunque el personal junior del servicio de inteligencia se concentrará en ciclos posteriores del estudio en áreas más específicas, el programa incluye temas que provienen de la experiencia práctica: la defensa contra los ciberataques, el extremismo político, la lucha contra el terrorismo o la investigación sobre el terrorismo.

Luisa W. ve el nuevo programa de estudios sobre todo como una oportunidad. “Quiero seguir mejorando mi desempeño en el trabajo”, dice. Luisa considera que para poder clasificar y evaluar los hechos correctamente se necesitan más conocimientos básicos y teóricos.

La joven relata que ya en la escuela secundaria sabía que quería ser agente. ¿Y qué hace que sea tan atractivo este trabajo, del que, por razones de seguridad, sólo están enterados los miembros más cercanos de la familia? “Para mí siempre estuvo claro: quiero ejercer una profesión que me dé la seguridad de estar haciendo algo importante”.

Por Jörg Blank (dpa)

Foto: Wolfgang Kumm/dpa 

 

 

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