Dublín, 25 ago (dpa) – El papa Francisco condenó hoy los abusos sexuales a niños por parte de clérigos en Irlanda en su visita de dos días a la isla.
El pontífice dijo en su primer discurso, pronunciado en el Castillo de Dublín, que no puede evitar «reconocer el grave escándalo que ha causado en Irlanda el abuso de menores de edad por parte de miembros de la Iglesia que estaban encargados de protegerlos y educarlos».
«El hecho de que las autoridades eclesiáticas -obispos, superiores religiosos, sacerdotes y otros- no afrontaron adecuadamente estos repugnantes crímenes con justa razón ha dado lugar a indignación y sigue siendo una fuente de dolor y vergüenza para la comunidad católica», señaló el pontífice para agregar: «Yo mismo comparto esos sentimientos».
«La Iglesia en Irlanda ha desempeñado en el pasado y en el presente un papel en la promoción del bienestar de los niños que no debe quedar tapado» por estos hechos, recalcó el pontífice, de 81 años.
Al dar la bienvenida al papa, el primer ministro irlandés, Leo Varadkar, dijo en su discurso que Irlanda tiene un «herencia amarga y rota» de abusos que ha dejado un «legado de dolor y sufrimiento, una historia compartida de pena y vergüenza».
Varadkar llamó al papa a que aproveche su influencia para que «la justicia y la verdad» se impongan y que no se repitan «los crímenes indescriptibles perpetrados y encubiertos por personas con el fin de proteger la institución [eclesial]».
El primer ministro insistió en la necesidad de que después de las palabras sigan los hechos. «Le pedimos que escuche a las víctimas y los supervivientes. Sabemos que usted lo va a hacer», afirmó Varadkar tras recalcar que las «heridas siguen abiertas».
Durante su visita, el papa se reunió además con ocho víctimas de abusos por parte de miembros de la Iglesia católica en Irlanda, indicó un portavoz del Vaticano.
Entre las víctimas estaba Marie Collins, ex miembro de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores y una de las principales denunciantes de los abusos.
Collins abandonó la comisión el año pasado debido a su frustración por lo que dijo fue una pobre colaboración de las autoridades del Vaticano con el cuerpo asesor.
El diario «Irish Times» informó citando a dos testigos que durante el encuentro, el papa argentino apeló al español para describir a aquellos que encubren los abusos de niños como «caca».
La reunión a puertas cerradas duró 90 minutos, dijo el portavoz del Vaticano, Greg Burke, sin dar más detalles.
El papa también se reunió en privado, tras su llegada al aeropuerto de Dublín, con el presidente de Irlanda, Michael D. Higgens, y después con Varadkar y líderes de otras iglesias en el Castillo de Dublín.
Previamente, Varadkar había declarado a la emisora estatal RTE que «el pueblo irlandés quiere que reciba [del papa] el mensaje de que la Iglesia católica debe hacer más para hacer frente al abuso sexual de niños».
El papa se ve presionado para que intensifique la lucha contra sacerdotes pederastas y contra décadas de encubrimiento de esos crímenes por parte de la Iglesia católica.
La historiadora Catherine Corless, defensora de las víctimas de abusos sexuales, dijo el viernes a medios irlandeses que se niega a ser recibida en audiencia por el papa.
Corless, cuyas investigaciones contribuyeron al descubrimiento de los restos mortales de 796 niños enterrados en secreto junto a un hogar para madres solteras en el oeste de Irlanda, gestionado por la Iglesia católica entre 1925 y 1961, aseguró que la Iglesia no ha hecho nada para esclarecer lo ocurrido en ese hogar.
El argentino Jorge Bergoglio está en el centro de la atención por una serie de escándalos, los más recientes en Estados Unidos, Chile y Australia, vinculados a curas pederastas y por la incapacidad de la Iglesia para lidiar con ellos.
El pasado lunes, en una carta dirigida a los 1.300 millones de católicos en el mundo, Francisco admitió que la Iglesia «ignoró, se mantuvo callada o silenció durante mucho tiempo» el dolor de las víctimas de abusos por parte de miembros del clero.
El motivo de la visita del papa a Irlanda es el Encuentro Mundial de Familias. El último papa en visitar el país fue Juan Pablo II hace casi 40 años en un momento muy distinto, con la Iglesia como una poderosa institución no cuestionada.
En esa época, el divorcio y la homosexualidad aún eran ilegales, pero Irlanda ahora es gobernada por un primer ministro que se declaró gay y en recientes referendos se aprobó el matrimonio entre personas del mismo sexo y se suavizaron las estrictas leyes sobre el aborto.
El ministro de Salud del país, Simon Harris, habló de «sentimientos encontrados» respecto de la visita. «Entusiasmo para muchos, dolor para otros», escribió en Twitter. Harris defiende una Irlanda liberal, al igual que Varadkar, que es abiertamente homosexual.
Tras hablar con los representantes de Gobierno, el papa recorrió la capital irlandesa con el papamóvil. Decenas de miles de personas lo celebraron a su paso.
El programa de la visita de Francisco a Irlanda incluyó también un encuentro en el Capuchin Day Centre con familias sin techo, uno de los problemas sociales más acuciantes en Irlanda.
Por la noche, el sumo pontífice habló en un evento en el estadio Croke Park de Dublín, considerado uno de los platos fuertes del Encuentro Mundial de Familias, en el que la Iglesia católica celebra el papel de la familia. Unas 80.000 personas asistieron al evento de dos horas en el que actuaron el tenor italiano Andrea Bocelli y el grupo de baile irlandés Riverdance.
El domingo, el papa volará a Knock para rezar el Ángelus en un santuario en el que la Iglesia registra la aparición de la virgen María en 1879. Luego regresará a Dublín para oficiar una misa en el Parque Phoenix.