Buenos Aires, 7 ago (dpa) – El kirchnerismo, el movimiento político que por más de 12 años gobernó a Argentina, sufrió hoy un fortísimo golpe de la Justicia, que dictó una condena a casi seis años de prisión a Amado Boudou, que fue ministro de Economía y vicepresidente de Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015).
La sentencia a Boudou se conoció al culminar este martes, después de diez meses, un juicio oral en su contra en el que fue hallado culpable de los delitos de cohecho y negociaciones incompatibles con la función pública en la venta de la calcográfica Ciccone, la principal imprenta de billetes de Argentina.
La condena judicial a cinco años y diez meses de prisión a Boudou es la más importante que sufre un ex funcionario del kirchnerismo y se conoció en la misma semana que fue revelada una presunta trama de pagos de sobornos de empresarios a los Gobiernos de los ex presidentes Néstor Kirchner (2003-2007) y Cristina Fernández.
El escándalo de supuesta corrupción fue publicado hace seis días por el diario «La Nación» y desde ese momento se conocen cada vez más detalles, mientras día a día emergen noticias de detenciones de empresarios y ex funcionarios kirchneristas.
El matutino había accedido en enero pasado a ocho cuadernos en los que el chofer del ex «número dos» del ya desaparecido Ministerio de Planificación Federal Roberto Baratta detalló entre 2005 y 2015 los supuestos pagos millonarios de sobornos que empresarios hicieron a ex funcionarios del kirchnerismo.
Según algunos «arrepentidos» en el caso, lo hicieron «presionados» por los Kirchner para que aportaran dinero a las campañas electorales.
El chofer, un ex policía llamado Oscar Centeno, registró fechas, direcciones, sumas y nombres de quienes entregaron dinero y quienes lo recibieron en diferentes domicilios, entre ellos la residencia presidencial oficial de Olivos, en las afueras de Buenos Aires, el departamento particular de la familia Kirchner u oficinas oficiales.
La revelación se conoció cuando la imagen política de Fernández de Kirchner, actual senadora por la opositora agrupación peronista Unidad Ciudadana, comenzaba a recuperarse en medio de la grave situación económica del país gobernado por su sucesor, el presidente de centroderecha Mauricio Macri.
En las últimas semanas, inclusive, diferentes sondeos privados habían situado a Fernández de Kirchner como una posible postulante a la presidencia en 2019 y hasta con algunas probabilidades de triunfo en las elecciones nacionales.
Lo hacían, inclusive, pese a que la ex mandataria enfrenta desde que dejó el poder en diciembre de 2015 un complejo panorama judicial que la obligará a afrontar por el momento tres juicios orales acusada por diferentes delitos, entre ellos administración infiel en perjuicio del Estado, lavado de dinero y el encubrimiento de los ciudadanos iraníes imputados por participar del atentado terrorista a la mutual judía AMIA, en Buenos Aires, cometido hace 24 años y que provocó 85 muertes.
A mediados de la década pasada Boudou tuvo un rápido ascenso en la función pública y en el kirchnerismo que le permitió primero dirigir la Administración Nacional de Seguridad Social (ANSeS), la entidad que maneja los fondos de pensiones y jubilaciones en la Argentina y luego, en 2009, asumir como ministro de Economía y Finanzas. Por su gestión allí Fernández de Kirchner lo eligió para acompañarla en la fórmula con la que logró su reelección en el Gobierno en 2011 con más del 54 por ciento de los votos.
En esa época algunos analistas políticos llegaron a mencionarlo como un posible sucesor de Kirchner en las presidenciales de 2015, en las que ella no podía competir.
Aquel fue su momento más alto en la política y dentro del kirchnerismo.
Su caída comenzó cuando se sucedieron diferentes denuncias judiciales en su contra, una de ellas la que terminó hoy con la condena de prisión, la primera que recibe un ex vicepresidente en la historia argentina.
Por Gabriel Tuñez (dpa)