El caso Maria Butina, una «película de espionaje con sexo»


Washington, 22 jul (dpa) – El caso tiene todos los ingredientes de un thriller de espionaje, con sexo y armas incluidos: ¿Es la joven estudiante rusa Maria Butina en realidad una agente? El FBI está convencido de que sí, ella lo niega.

La estudiante de 29 años matriculada en la American University de Washington se encuentra por ahora en prisión preventiva. El FBI, la policía federal estadounidense, cree que sus estudios eran una fachada para ocultar que Butina formaba parte de «una operación rusa encubierta en Estados Unidos».

No hay nada que agite más los ánimos estos días en Washington que la presunta interferencia rusa en la política estadounidense, y la supuesta agente Butina podría convertirse en el rostro de la crisis.

En base a las fotos que circulan de la pelirroja en Internet, Butina sería el sueño de todo amante de las armas, y no hay pocos de ellos en Estados Unidos. En una de las imágenes aparece arrodillada en la nieve detrás de unos animales cazados, sonriente y con un rifle en la mano. En otra posa vestida con un traje elegante a lo James Bond con una pistola, con un sombrero de cowboy sosteniendo un fusil o haciendo prácticas de tiro.

Para el presidente estadounidense, Donald Trump, el caso Butina llega en muy mal momento. El mandatario se encuentra bajo mucha presión por su política hacia Rusia y en su cumbre con Vladimir Putin en Helsinki el lunes pasado cuestionó a sus propios servicios secretos al poner en duda la interferencia rusa en la campaña electoral de 2016.

Ante la ola masiva de críticas que recibió, Trump se vio obligado a desdecirse, aunque a medias. Pero los servicios de inteligencia estadounidenses no sólo están convencidos de que hubo ciberataques rusos durante la campaña para los comicios presidenciales. Su coordinador, Dan Coats, advierte de que hay «intentos permanentes, profundos, de socavar nuestra democracia».

Debido a su presunta injerencia en las elecciones, el fiscal especial Robert Mueller acusó formalmente a 12 agentes del servicio secreto militar ruso GRU. Pero no es probable que vayan a comparecer nunca ante una corte estadounidense, pues están en Rusia.

Butina, cuyo caso no forma parte de las investigaciones de Mueller, tuvo menos suerte. El día antes de la cumbre de Helsinki fue detenida por actividades ilegales de espionaje, el martes se presentó acusación contra ella y un día después entró en prisión preventiva.

El FBI argumenta que el contrato de alquiler de Butina en Washington expira a finales de mes, que las cajas de la mudanza ya estaban hechas y que había riesgo de fuga en vista de «la conexión (de Butina) con presuntos agentes secretos rusos» del FSB, el servicio de seguridad nacional de Rusia.

El abogado de la mujer niega todos los cargos, pese a que el Departamento de Justicia la acusa de haber trabajado como agente desde 2015 hasta al menos febrero de 2017, es decir, durante los tiempos electorales de 2016.

Actuó «por indicación de un alto funcionario del Gobierno ruso», asegura. El FBI sostiene que era alguien del banco central que está en la lista de sancionados de Estados Unidos desde abril de 2018 y de quien Butina era al parecer «asistente especial».

El FBI no da nombres, pero los medios creen que se trata de Alexander Torshin, secretario de Estado y vicejefe del banco central ruso. Estados Unidos impuso contra él y contra otros rusos sanciones en abril pasado por «actividades perversas a nivel mundial» a nombre del Gobierno de Putin.

Una foto en Facebook de Butina, tomada al parecer en febrero de 2017 en Washington, la muestra acompañada de Torshin.

El FBI asegura además que la joven tuvo una relación con un estadounidense que le dobla la edad y al que identifica en el acta de acusación como «Persona 1». El vínculo era un «aspecto necesario de sus actividades». También afirma que «Butina le ofreció sexo a otro individuo, además de a la Persona 1, a cambio de una posición dentro de un grupo de presión».

Los medios estadounidenses creen que la «Persona 1» podría ser un asesor de 56 años de los republicanos. El FBI estima que a través de él obtuvo acceso a «una amplia red» de contactos con estadounidenses influyentes y con «una organización de defensa de las armas», es decir, la Asociación Nacional del Rifle (NRA), que fue uno de los principales apoyos de Trump en las elecciones de 2016. «La NRA fue para Butina un trampolín en el mundo de la política republicana», escribe el «Washington Post».

El FBI acusa a Butina de conspirar junto con el «funcionario ruso» para hacer avanzar «los objetivos estratégicos a largo plazo de Moscú en Estados Unidos» mediante sus contactos influyentes y su infiltración en organizaciones locales. Entre estos objetivos está socavar la confianza en los procesos democráticos, debilitar la alianza del país con socios europeos y evitar las sanciones.

El caso Butina fue una conspiración muy planeada y coordinada a nivel internacional, añaden las autoridades. Pero el lobby prorruso de la mujer no era ningún secreto, lo que hace su caso más llamativo.

«Hay innumerables fotos de Butina con destacados políticos estadounidenses y líderes de organizaciones conservadoras», escribe el centro de investigación Soufan, que analiza cuestiones de seguridad global. «Tenía un increíble acceso a personalidades del poder político, dentro y fuera del Gobierno estadounidense, sobre todo para una estudiante con un visado de estudios».

Los hackers del servicio secreto ruso acusados por Mueller intentaron borrar su rastro, pero Butina aparecía públicamente en actos conservadores aunque por supuesto no como agente. Soufan define el caso como «una campaña de influencia público-encubierta».

Como es natural, Rusia rechaza las acusaciones. El Ministerio de Exteriores cambió su imagen de Twitter por una foto de la mujer, con el hashtag #FreeMariaButina. «Las acusaciones que se presentan contra ella son absolutamente ilegales», dijo el embajador ruso en Estados Unidos, Anatoly Antonov, citado por la agencia Tass. «Han montado una farsa».

«¿Así que Rusia no se entromete?», ironizó el «Washington Post» en un mensaje dirigido a Trump después de que éste diera credibilidad a la proclamación de inocencia por parte de Putin. «Entonces explíquenos a Maria Butina.»

Por Can Merey (dpa)