Macron promete «un Estado de bienestar del siglo XXI»


París, 9 jul (dpa) – Ante las críticas de algunos de sus aliados, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, defendió hoy su política de apoyo al mundo empresarial pero dijo que su prioridad para el año próximo será «construir el Estado de bienestar para el siglo XXI».

Las recientes encuestas señalan que más del 70 por ciento de los votantes dudan de la justicia social de las políticas de Macron. Por ello, en un discurso ante ambas cámaras del Parlamento en Versalles, el político de centro-derecha dijo no haber olvidado los temores que lo llevaron el año pasado a disputar la Presidencia con la dirigente de ultraderecha Marine Le Pen.

Esos temores «no desaparecerán de un día para otro», afirmó en su discurso anual. «No han desaparecido en un año».

Pero en respuesta a los críticos que lo acusan de olvidar los asuntos sociales en favor de las reformas favorables a las empresas, insistió en que las medidas de su Gobierno son «un bloque coherente».

«No hay acción económica por un lado y acción social por otra», argumentó. «Es la misma línea, el mismo propósito: ser más fuertes para ser más justos».

El periódico «Le Monde» señaló que tres economistas que apoyaron a Macron durante su campaña el año pasado le escribieron de forma confidencial para expresarle sus preocupaciones porque los aspectos sociales de su programa estaban rezagados.

Por su parte, la oposición izquierdista lo retrata como «el presidente de los ricos», entre otros por la eliminación parcial del impuesto a la riqueza y las reformas de las leyes laborales en favor de las empresas.

Macron insistió en que los recortes de impuestos eran necesarios para alentar las inversiones, «la clave de una economía fuerte». «Una política a favor de los empresarios no es una política a favor de los ricos: es una política para toda la nación, una política para el empleo, para el servicio público, una política para los marginados», insistió.

Hay que reconfigurar el Estado social en un mundo de mayor desempleo y carreras más variadas, añadió, en aparente alusión al modelo escandinavo que defienden sus asesores, y que se caracteriza porque el robusto Estado de bienestar apoya un mercado laboral muy flexible.

«La prioridad para el año próximo es simple», declaró el presidente: «Debemos construir el Estado de bienestar del siglo XXI».

Además de los temores económicos que centraron gran parte del discurso, los otros temas tratados fueron el «terrorismo, el caos en el mundo, la migración y nuestros fallos de integración».

«Por eso debemos restaurar el orden republicano y el respeto», añadió Macron, en alusión a la lucha contra el terrorismo y un plan de vigilancia policial para los problemáticos barrios periféricos anunciado a principios de este año.

También anunció que se comenzará a trabajar en «un marco y regulaciones» para garantizar que el islam «se practique en todas partes de acuerdo a las leyes de la República».

La «inmensa mayoría» de los musulmanes franceses apoyan los principios del país de libertad individual y secularismo basado en el respeto mutuo, destacó.

El mandatario, de 40 años, también ofreció una respuesta a los críticos que consideran que la sesión conjunta ante la Asamblea Nacional y el Senado en Versalles es una exhibición de excesivo poder presidencial. De hecho, la extrema izquierda y algunos conservadores no asistieron hoy al discurso.

Macron anunció enmiendas constitucionales que permitirán que después del discurso se someta a preguntas y haya un debate entre los legisladores.