Deshielo entre Madrid y Cataluña pese a las posturas enfrentadas


Madrid, 9 jul (dpa) – El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el jefe del Ejecutivo de Cataluña, Quim Torra, escenificaron hoy el inicio del deshielo con una reunión en Madrid en la que acordaron reactivar el diálogo entre ambas administraciones pese a sus posturas enfrentadas sobre la independencia de la región.

El de hoy es el primer encuentro formal de trabajo entre ambos líderes, que llegaron recientemente a sus respectivos cargos.

Tiene lugar, además, tras años de desencuentros entre Madrid y Cataluña, una relación que se tensó especialmente a partir de octubre, cuando el entonces Ejecutivo central de Mariano Rajoy destituyó al «Govern» de Carles Puigdemont a raíz de una declaración para crear en la región española una república independiente.

Torra insistió hoy en que la única solución para la situación que vive Cataluña pasa por «el derecho de autodeterminación», es decir, por la celebración de un referéndum soberanista, y destacó que su Gobierno no renuncia a ninguna fórmula para lograr la independencia.

«El derecho de autodeterminación es un elemento central para abordar la cuestión catalana», dijo en una rueda de prensa posterior al encuentro con Sánchez.

Por su parte, el jefe del Gobierno español rechazó esta vía, aunque se mostró dispuesto a levantar los vetos que el Gobierno central anterior, el del conservador Mariano Rajoy, presentó ante la Justicia contra algunas leyes catalanas de carácter social.

Otro tema de discordia abordado en el encuentro fue la situación de los políticos y líderes independentistas que se encuentran encarcelados de forma provisional a raíz del proceso separatista.

«El ‘president’ ha hecho comentarios sobre la autodeterminación y sobre los presos, pero ahí no hay ningún margen salvo el respeto al Poder Judicial y a la posición del Gobierno, conocida y que no cambia», dijo en rueda de prensa la vicepresidenta del Gobierno central, Carmen Calvo.

Sánchez recibió a Torra con una sonrisa y un apretón de manos en el palacio presidencial de La Moncloa, en Madrid. El encuentro, de dos horas y media de duración y repleto de gestos, fue tildado por ambas partes como «útil» y «sincero» pese a las «posiciones divergentes» y se repetirá próximamente en Barcelona.

A su término, Torra habló ante los periodistas en la delegación del Gobierno catalán en Madrid y no en La Moncloa, como es habitual en estas situaciones. Sánchez no compareció en rueda de prensa sino que fue su «número dos» la encargada de informar sobre la cita.

El líder independentista catalán, quien comenzó su intervención ante los medios citando a su antecesor, Carles Puigdemont, puso de relieve el haber podido «hablar de todo» con Sánchez. Habló de «una nueva etapa» y comparó la situación actual con la vivida con el anterior Gobierno español, encabezado por Rajoy.

«Sería un poco pretencioso pensar que en esta reunión (con Sánchez) íbamos a convencernos el uno al otro. Éramos conscientes de que partíamos de proyectos políticos que se encuentran francamente muy alejados, pero he visto un presidente Sánchez que ha escuchado y tomaba nota. Y esto me ha gustado», valoró tras el encuentro.

Sánchez, quien gobierna en minoría desde hace poco más de un mes, quiere recabar el apoyo de los partidos independentistas catalanes para sacar adelante iniciativas en el Parlamento como, por ejemplo, la derogación de la polémica ley de seguridad llamada «ley mordaza», aprobada por el Ejecutivo de Rajoy en 2015.

El socialista se puso al frente del Gobierno español el 1 de junio gracias a una moción de censura contra Rajoy para la que contó con el apoyo de los partidos independentistas catalanes, entre otros.

Nada más llegar a La Moncloa, anunció su intención de normalizar las relaciones con Cataluña, rotas a raíz de los planes independendentistas del «Govern» regional.

«Los presidentes (de España y Cataluña) han acordado tener una comunicación fluida entre ellos de manera normalizada. Que no se produzca ningún cortocircuito», dijo hoy su «número dos».

El pasado octubre, a raíz de un referéndum soberanista ilegal en Cataluña y de una declaración en el «Parlament» para crear «una república independiente», el Ejecutivo español, con Rajoy al frente, destituyó al entonces jefe del Gobierno catalán, Carles Puigdemont, intervino las instituciones de la región y convocó nuevas elecciones.

Tras varios intentos frustrados para investir un «president», Torra fue elegido jefe del Gobierno regional a mediados de mayo.

Por Ana Lázaro Verde (dpa)