El Gobierno de Trump quiere más tiempo para reunir a las familias migrantes


Washington, 6 jul (dpa) – El Gobierno de Donald Trump quiere que la Justicia le dé más tiempo para reunir con sus padres a unos 3.000 niños inmigrantes a los que separó de ellos en la frontera con México en el marco de su política de «tolerancia cero», un procedimiento para desincentivar la llegada de inmigración ilegal que desató indignación dentro y fuera de Estados Unidos.

El próximo 10 de julio se cumple el plazo que una juez de California dio al Gobierno republicano para reunir con sus padres a los menores de cinco años. Para la reunificación de los que tienen más de esa edad, la administración tiene hasta el día 26.

El Gobierno republicano asegura que no puede cumplir con esos plazos si quiere llevar a cabo los procedimientos de verificación para confirmar el parentesco entre menores y adultos, según publicaron hoy medios estadounidenses.

«El Gobierno no desea un retraso innecesario de la reunificación», señalan los abogados del Departamento de Justicia en la petición hecha ante el tribunal californiano. «Al mismo tiempo, no obstante, el Gobierno tiene gran interés en asegurar que toda la liberación de su custodia tiene lugar de una manera que garantice la seguridad del niño».

El Departamento de Salud y Servicios Humanos, bajo cuya custodia están los niños, está haciendo pruebas de ADN a los menores para confirmar las relaciones familiares, algo que ha despertado críticas de organizaciones que trabajan con inmigrantes y refugiados porque aseguran que el Gobierno estadounidense podría vigilar así durante toda su vida a esos niños.

Inicialmente se habló de 2.300 menores separados de sus padres, pero el secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos, Alex Azar, elevó el jueves la cifra a en torno a los 3.000. De ellos, según medios estadounidenses, unos 100 tienen hasta cinco años de edad.

La separación de familias desde el 19 de abril, después de que los padres fueran arrestados tras entrar ilegalmente en Estados Unidos, generó una ola de indignación dentro y fuera del país que llevó a Trump a dar marcha atrás en ella, aunque no en la política que la originó.

Su administración, por orden del fiscal general, Jeff Sessions, comenzó en abril a perseguir penalmente a todo inmigrante arrestado tras cruzar ilegalmente la frontera. La persecución penal implica el envío a la cárcel y allí, según la ley, no pueden estar los niños. Estos eran enviados a albergues bajo la tutela del Departamento de Salud y Servicios Humanos.

Trump firmó un decreto hace dos semanas para frenar las separaciones, pero este no pone fin a la persecución penal de los indocumentados, sino que establece que los niños sean encarcelados con ellos. Para ello, el Gobierno espera luz verde de los tribunales, algo que no obstante no parece probable.

La mayoría de las familias que cruzan sin papeles la frontera sur procede de Honduras, El Salvador y Guatemala, los países del violento Triángulo Norte de Centroamérica.

A tenor de las cifras de detenciones de junio ofrecidas esta semana por el Departamento de Seguridad Nacional, parece que el pasado mes se redujeron considerablemente los cruces ilegales.

El número de detenciones registradas por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) en junio fue de 34.114 frente a 40.338 en mayo.

Ese 18 por ciento menos fue celebrado por la secretaria de Seguridad Nacional, Kistjen Nielsen, como un éxito de la política de «tolerancia cero».

La funcionaria, además, aprovechó la ocasión para volver a instar al Congreso a que apruebe la restrictiva reforma migratoria que persigue Trump y que, entre otras cosas, pretende transformar el sistema de inmigración legal en Estados Unidos, basado en la reagrupación familiar, en otro basado en el mérito.

Entretanto, el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, realizó hoy una férrea defensa de la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), en medio de la fuerte controversia sobre migración que existe en el país y que ha llevado a voces demócratas y a activistas progresistas a pedir suprimir la agencia.

«Estamos con ustedes al ciento por ciento», dijo el número dos de Trump durante una visita a los cuarteles generales del ICE en Washington.

Por Sara Barderas (dpa)