Antes del inicio del Mundial de Rusia 2018 se respiraba un buen ambiente en el mundo futbolero de nuestro país, todos estábamos convencidos de que la Selección Española nos daría alegrías en su aventura por tierras del este.
Una nueva generación, un entrenador que ya no está, figuras emergentes y la prensa deportiva cantando y contando lo buenos que eran los nuestros, hoy ya no todos parecen ser tan buenos.
Pocas horas antes del estreno de la Española en Rusia 2018 el proyecto de Lopetegui salto por los aires, por un acuerdo con el Real Madrid, algo licito y normal en este mundo de la pelota en la que los Mundiales son el mejor escaparate para técnicos y jugadores, pero que parte de la prensa y de la afición no ha dudado en llamar “traición”; es la nueva dictadura digital la que condena o eleva a los cielos a un jugador, un técnico o un equipo.
El primer choque contra Portugal ya nos mostro muchas carencias, el segundo partido fue la conformación de que algo no funcionaba, y ante Marruecos a más de uno se nos puso la cara “roja” de vergüenza al ver como no dábamos la talla.
La Diosa fortuna quiso que el VAR nos diera una oportunidad para redimirnos, para mostrar que España sí tiene equipo, que lo tiene, y para cerrar bocas, pero contra Rusia más de uno y de dos se durmieron viendo como la pelota pasaba por las botas de nuestros jugadores una y más de mil veces, “tocar y tocar” no sirve de nada cuando no se crean ocasiones.
Dicen los entendidos que los equipos ya saben cómo juega España y que por eso se cierran, pero el banquillo tenia jugadores muy capacitados para romper esos muros, no seré yo quien diga quién debió jugar y quién no debió saltar al campo, tampoco seré yo el que ponga en duda la capacidad de los nuestros, ni de Hierro, para eso ya hay otros que desde el anonimato de las redes o en las mesas de los diarios le están dando a la tecla para buscar culpables.
España ha perdido, vuelve a casa y todos estamos decepcionados, pero yo he cenado, mañana el sol saldrá y ellos (jugadores y técnicos) se irán de vacaciones a sitios que muchos de nosotros solo veremos en la tele, o en una revista; esa es la realidad… la vida sigue.
¿Decepcionado?, sí, pero sin dejar de creer en un grupo de jugadores que nos darán alegrías con sus equipos (los nuestros), en próximas citas, y que recuperarán el hambre de ganar más pronto que tarde.
Hoy la gente hace “memes” y paga su ¿frustración? con jugadores que hace un mes eran los mejores del mundo y que hoy para muchos se merecen volver andando o de rodillas como penitencia por acabar con la ilusión de una afición.
Alguien dijo una vez: “Para perder hay que jugar”; hoy en día no todo son juegos virtuales en los que haces tú equipo, modificas jugadores y si no te gusta cómo van las cosas vuelves a empezar.
La realidad es que hay un campo de juego y 22 jugadores; y los que han ganado y han perdido se merecen todo nuestro respeto.
¿Decepcionado? Sí; ¿Triste? Nunca… En la vida hay otras cosas que si dan pena pero que no son tendencia y que nunca serán TT
Lo que hoy he leído, escuchado y pensando es la vida irreal que “camuflamos” cuando podemos descargar la mala baba que tenemos/tienen muchos de los que hoy se ceban contra gente que no creo que hayan ido a Rusia para ser quemados en las hogueras virtuales y mediáticas de los que nunca han estado sobre el césped en un Mundial o en un campo de “verdad”.
Para llegar al Mundial el camino es largo… son muchos años de trabajo desde las categorías inferiores, muchos obstáculos y mucho sufrimiento que luego sí tienen una recompensa…
¿Te imaginas tener un mal día en tú trabajo y mañana ser portada de un diario o carne de red social?; quizás sea un buen momento para apoyar y no para crucificar.
Ignacio Fernández.
Editor y Director.