Augsburgo (Alemania), 30 jun (dpa) – La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) fustigó hoy el acuerdo migratorio alcanzado por los 28 países de la Unión Europea (UE) para endurecer la política de asilo, que calificó de «puro humo».
Las decisiones adoptadas en la cumbre del jueves y viernes en Bruselas no tienen valor alguno, se quejó el cofundador de la formación Alexander Gauland, al comienzo de un congreso de dos días en la ciudad de Augsburgo.
La UE acordó endurecer la política de asilo: los migrantes rescatados en el mar serán trasladados a centros de refugiados controlados en la UE. También se estudia la posibilidad de construir instalaciones similares en terceros países.
La canciller Angela Merkel volvió además a Alemania con el compromiso de 14 países para aceptar una pronta devolución de los solicitantes de asilo que hayan sido registrados anteriormente sus territorios, además de un acuerdo firme al respecto con España y Grecia.
Gauland, quien también preside la bancada de los xenófobos en el Parlamento alemán, sostuvo que el ministro del Interior y socio bávaro de los conservadores de Merkel, Horst Seehofer, aún tiene tiempo de hacer méritos en favor de Alemania y derrocar a la canciller.
Seehofer lanzó un ultimátum a Merkel con el que amenazaba con comenzar a expulsar de forma unilateral en la frontera alemana a migrantes que ya hubieran solicitado asilo en otro país miembro de la Unión Europea, desatando así una crisis interna que pone en peligro la supervivencia del cuarto Gobierno de Merkel.
La Unión Social Cristiana (CSU) de Seehofer se reunirá mañana para evaluar los resultados y decidir su postura y aún nadie se atreve a aventurar cuál será su reacción.
Gauland comparó la situación alemana actual con el ocaso de la Alemania comunista en 1989. «Merkel se cae, aún cuando siga tratando de remar con los brazos», sostuvo ante el júbilo de un medio millar de delegados.
El eslogan de «Fuera Merkel» no basta, también se tiene que ir «todo un aparato, todo un sistema», demandó Gauland, un ex afiliado a la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de la mandataria.
Mientras tanto, en las afueras del recinto donde se reunían los ultraderechistas y en las calles de la ciudad protestaban cerca de 3.000 personas.
La AfD, que capitalizó el descontento de muchos alemanes hacia la política de brazos abiertos a los refugiados para ingresar por primera vez en el Parlamento y erigirse en tercera fuerza, crece en intención de voto, beneficiada por el conflicto interno que amenaza con hacer volar por los aires el Gobierno de Merkel.
Según el sondeo Barómetro Político del canal ZDF, si el domingo hubiera elecciones generales en Alemania, los ultraderechistas recabarían un 14 por ciento de los votos frente al 12,6 que obtuvieron en septiembre y que les permitió erigirse en la tercera fuerza en el Parlamento nacional.
También en Baviera, donde la Unión Cristiano Social (CSU) corre el peligro de perder su mayoría absoluta en los comicios de octubre, los ultraderechistas avanzaron al 14 por ciento de las preferencias de voto hasta ocupar el segundo lugar, por delante de los socialdemócratas, según una encuesta del instituto Insa que publica el diario «Bild».
En Augsburgo, los populistas de derecha tenían además previsto encarar una serie de problemas internos como la creación de una fundación afín al partido.