La detención masiva de opositores empaña la investidura de Putin


Moscú, 6 may (dpa) – La dura actuación policial y la detención de opositores durante las manifestaciones del sábado empañarán la investidura de Vladimir Putin, que el lunes asumirá de nuevo como presidente para otros seis años de mandato.

En las manifestaciones del sábado contra Putin fueron arrestadas 1.600 personas en todo el país, de ellas más de 700 en Moscú, según el portal de derechos humanos OVD-Info. Sin embargo, la policía rusa sólo reconoce 300 arrestos en la capital y 200 en San Petersburgo, en el norte del país.

Uno de los detenidos fue el líder opositor Alexei Navalny, convocante de las manifestaciones, que fue puesto en libertad poco después de la medianoche, según confirmó hoy él mismo en Twitter. «No nos dejaremos convertir en esclavos, lucharemos», tuiteó Navalny.

El opositor explicó que será acusado de organizar un evento público sin permiso y de resistencia a la policía, explicó. Un tribunal verá su caso el próximo 11 de mayo, informó un abogado de su fundación anticorrupción a la agencia de noticias Interfax.

Navalny convocó a sus seguidores a salir a las calles del país el sábado para protestar contra Putin bajo el lema: «No es un zar para nosotros».

Las manifestaciones contra la prolongada permanencia en el poder de Putin (18 años), así como contra la corrupción y la censura en Internet en Rusia se extendieron a unas 90 ciudades del país.

Durante las protestas en Moscú se vivieron escenas de mucha tensión. Navalny llegó a la manifestación en la plaza Pushkin sin que nadie se lo impidiese, pero la policía lo sacó de entre la multitud y lo arrestó. Unidades acorazadas desalojaron la plaza, utilizaron bastones y detuvieron a manifestantes de forma aleatoria.

Durante la noche reinó el caos en las saturadas comisarías de Policía de Moscú. Según relataban algunos detenidos en Internet, no había hueco para poder dormir. También fueron detenidos menores de edad, que fueron liberados por la tarde y entregados a sus padres.

Generó bastante temor el hecho de que, junto a los policías, también actuasen contra los manifestantes unos hombres vestidos con uniforme de cosaco y que llevaban látigos. En realidad los cosacos son ya más bien sólo parte del folclore ruso, pero algunos de ellos suelen actuar como «policías de apoyo». También podrían hacerlo durante el próximo Mundial de Fútbol, que se celebra en Rusia.

«Si se utilizan formaciones ilegales para proteger al régimen, es una guerra civil», comentó el politólogo Andrei Kolesnikov, del Centro Carnegie de Moscú.

Navalny pretendía reeditar las masivas protestas realizadas en 2012 contra la investidura de Putin. El entonces primer ministro había pactado un intercambio de cargos con el presidente Dmitri Medvedev para volver a la jefatura del Estado. Putin reprimió las protestas de entonces e impuso duros castigos a los organizadores.

Las protestas de este sábado fueron sin embargo menos multitudinarias y también movilizaron a menos participantes que en las manifestaciones convocadas el año pasado por Navalny.

La última vez que la Policía actuó de esta forma contra Navalny y sus seguidores fue en marzo de 2017. Ese mes se celebraron las elecciones presidenciales en Rusia, para las que Navalny fue inhabilitado por una controvertida condena. Entonces fueron arrestadas 1.500 personas.

Los arrestos hacen peligrar la libertad de prensa y reunión en Rusia, advirtió la alta representante de Política Exterior de la Unión Europea (UE), Federica Mogherini. «Esos derechos están recogidos en la Constitución rusa y esperamos que sean protegidos», dijo desde Bruselas.

Por Friedemann Kohler (dpa)