San José, 5 may (dpa) – El canciller saliente de Costa Rica, Manuel González, consideró que lo que ocurre en Nicaragua, donde una ola de protestas estudiantiles dejó según organismos de derechos humanos más de 50 muertos, es una «réplica acelerada» de lo que ha sucedido en Venezuela.
«Estamos viendo una réplica acelerada de lo que ocurre en Venezuela, y en el caso nuestro, como vecinos, nos afecta todavía más», dijo González en una entrevista que publicó hoy el diario local «La Nación».
«Nosotros hemos sido claros (con) que el Estado de derecho y la separación de poderes en Nicaragua dejaron de existir también hace mucho tiempo, como dejó de existir hace mucho tiempo en Venezuela, y ahí usted tiene los resultados», advirtió.
González, quien el martes entregará el cargo a su sucesora Epsy Campbell, como parte del traspaso de poderes en Costa Rica, abogó por que los países de la región emitan «censuras morales» contra el Gobierno de Daniel Ortega, por la represión a las protestas y la censura a medios no oficialistas de prensa.
Además, no descartó que se produzca una «arremetida» del Gobierno de Nicaragua contra Costa Rica, por «cualquier cosa», para desviar la atención.
«Es perfectamente posible sin duda alguna. Nicaragua, tradicionalmente, desde hace muchas décadas, ha utilizado su relación y conflictos con Costa Rica precisamente para eso (…)», comentó.
Nicaragua vive una crisis política que comenzó hace dos semanas con protestas estudiantiles contra una reforma al Seguro Social, que aumentaba las cuotas o aportes de trabajadores, empresarios y jubilados. Aunque Ortega revocó la reforma, las protestas se extendieron a otros sectores tras la violenta acción de la Policía y de grupos de choques del Gobierno.
La Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH) registra 54 muertos y la Asociación Pro Derechos Humanos (APDH) 63, mientras el Gobierno sólo reportó diez.
Diferendos limítrofes han enfriado las relaciones diplomáticas entre Nicaragua y Costa Rica. No obstante, el mismo González consideró que dos fallos de la Corte de la Haya, que estableció los límites marinos y dilucidó una pugna fronteriza, pueden abrir el camino a una normalización de las relaciones.
«Yo no estoy diciendo que de aquí en adelante tenga que ser una luna de miel, ni mucho menos. Creo que tienen que hacerse los esfuerzos genuinos de las dos partes de generar los espacios de confianza que hasta ahora no han existido», aclaró.