Los reos pulen el Coliseo de Roma


Roma, 29 mar (dpa) – De buena mañana en el Coliseo ya hay una gran actividad: los turistas hacen fila ante uno de los monumentos más conocidos en Italia y entre ellos se ve a unos hombres vestidos con overalls (monos) blancos. Son los encargados de retirar escombros o recoger las bolsas de plástico sobre el césped, aunque lo hacen bajo la estricta vigilancia de varios policías. Y es que en Roma, desde hace poco, los presos son los que limpian.

En primer lugar intervienen en el parque Colle Oppio, ubicado a unos pocos metros del Coliseo. Se trata de un proyecto piloto del que sacan partido tanto la ciudad como los presos y los romanos, asegura Gabriella Stramaccioni, que supervisa esta iniciativa para el ayuntamiento.

Cuando el Coliseo esté limpio, seguirán otros lugares emblemáticos y parques durante los próximos seis meses. Y seguidamente se actuará en la periferia. También está prevista su intervención en centros deportivos y bibliotecas.

A diario 18 presos acuden a esta patrulla de limpieza en un pequeño bus desde la prisión de Rebibbia, uno de los mayores centros penitenciarios del país.

«Se trata de hombres que cumplen una pena relativamente suave, que tienen buen comportamiento y que como máximo les queda dos años (entre rejas)», dijo Stramaccioni. Es por ello que el peligro de fuga es escaso. Además, los condenados por asesinato no forman parte de este equipo de limpieza, que cuenta con un policía por cada preso, ya que no llevan tobillera electrónica.

A los turistas les parece bien el proyecto. «Antes de que hagan agujeros la pared, esto es mejor», afirma un turista alemán que observa al grupo. «Miedo no tenemos. Es bueno cuando hacen algo útil», agregó.

Y en ese sentido en Roma trabajo no falta. Sobre todo desde que hace un mes nevase un día y se impusiese un estado de emergencia en la capital italiana que no ha sido suspendido. Muchos parques siguen cerrados por que se corre el peligro de caída de los árboles dañados por las inclemencias meteorológicas. El departamento de parques y jardines de la ciudad no cuenta con suficientes trabajadores y la basura se acumula. Es por ello que resulta práctica la intervención de los presos y que éstos se ocupen de las zonas verdes.

Y además también podrían ayudar a mantener en buen estado las calles de Roma, que dan pena, según señaló Stramaccioni. Sobre todo los baches en el asfalto enervan a los romanos. En algunas calles los agujeros tienen tamaño de cráter y hasta se han tragado a un coche entero. Prácticamente se ha convertido en un deporte contar el número de baches que uno tiene que esquivar delante de la puerta de casa.

El ayuntamiento anunció «un Marshall Plan» para hacer frente a los agujeros y aseguró que un plazo de 30 días se iban a tapar 50.000 de estos baches. Pero muchos dudan de que algo vaya a cambiar, pues las arcas de la ciudad están vacías. Y de ahí que se pida la participación ciudadana.

En la asociación «Tappami», que significa tápame, son los voluntarios los que cubren los baches por cuenta propia. También los presos podría hacer ese trabajo, indica el impulsor de la iniciativa Cristiano Davoli. «Cualquiera que contribuya a hacer más habitable esta ciudad es bienvenido», aseguró.

Por Annette Reuther (dpa)