Puigdemont sitúa en un laberinto al Gobierno alemán


Berlín, 27 mar (dpa) – «A mí no me pregunte», reza el titular de una columna publicada hoy por el diario muniqués «Süddeutsche Zeitung» (SZ) en la que se da cuenta de la incomodidad que la detención en territorio germano del ex presidente catalán Carles Puigdemont ha generado en el Gobierno alemán de Angela Merkel.

Los portavoces de los diferentes ministerios esquivan una y otra vez las preguntas que la prensa formula en relación al líder independentista.

Por una parte, alegan que su arresto y posible entrega al Tribunal Supremo español compete «únicamente» a la justicia, empezando por el tribunal de Neumünster y, por otra, repiten casi como un automatismo que el desafío soberanista catalán es un asunto de política nacional.

«España es un Estado democrático. Desde nuestro convencimiento y nuestra experiencia, España es un Estado constitucional. Este conflicto se debe solucionar en base al derecho español», recalcó el lunes el portavoz del Gobierno germano, Steffen Seibert, siguiendo la línea que Berlín ha venido defendiendo en los últimos años.

Pero mientras el Gobierno de Merkel opta por la cautela y el mutismo, convencido de que el «caso Puigdemont» no dañará las relaciones entre Alemania y España, la oposición y la prensa germana opinan sobre el asunto.

Desde la formación postcomunista La Izquierda se exige la inmediata liberación del ex mandatario catalán y se califica su detención como una «vergüenza». Los Verdes abogan por que la Unión Europea medie en el conflicto abierto entre Barcelona y Madrid y los liberales del FDP solicitan a Berlín que tome una posición clara en un asunto que «genera grandes problemas políticos».

«La historia será la encargada de determinar si al final será considerado un terrorista o si se le levantará un monumento como luchador por la libertad. Alemania se ha dejado liar por España en un conflicto político», lamenta el diario económico Handelsblatt.

En la potencia europea numerosas voces alertan del peligro que entrañaría que la larga crisis abierta por el plan soberanista se libre ahora en un nuevo frente: Alemania.

Con una dureza inusitada, en un artículo de opinión firmado por su periodista estrella Heribert Prantl, el «SZ» llama a la justicia germana a rechazar la entrega de Puigdemont a las autoridades españolas para no entrar de lleno en lo que denomina «una disputa de política interna de España disfrazada de disputa jurídica».

Prantl insiste en que los tribunales germanos no pueden ser utilizados como una «herramienta» del Gobierno conservador de Mariano Rajoy. «Esta política separatista es seguramente errónea y políticamente peligrosa: perjudica a Europa y quebranta la Constitución española pero no se incluye en el catálogo de delitos de extradición», argumenta.

La judicialización de la política española es, de hecho, uno de los argumentos más recurrentes en las principales cabeceras alemanas desde que este domingo saltara la noticia de que Carles Puigdemont había sido detenido en el norte de Alemania cuando regresaba en automóvil desde Finlandia a Bélgica.

«De improvisto, la justicia alemana se ha convertido en un ejecutor de la política nacional española cuyos actores se comportan en un ámbito de libertad, seguridad y ley llamado Europa con una terquedad digna del ‘Don Quijote’ de (Miguel de) Cervantes», concluye el conservador «Frankfurter Allgemeine Zeitung».

El diario de izquierdas berlinés «TAZ» sorprende alineándose con el Ejecutivo de Merkel y aplaude que mantenga las distancias y no se deje llevar por el terremoto catalán.

«El Gobierno alemán hace bien en no valorar el proceder de la justicia germana y en mantener los dedos fuera del juego de Puigdemont. Aquellos que consideran a Puigdemont inocente deberían dirigir sus protestas en la dirección correcta y ésa es España», concluye.

Por María Prieto (dpa)