Roma, 21 feb (dpa) – Para la primera reunión de sus purpurados, el papa Francisco ha colocado toda una serie de estacas que señalan el camino. Durante el primer consistorio desde su elección como papa, el 13 de marzo de 2013, Francisco creará este sábado 19 nuevos cardenales. En este proceso de elección, el pontífice argentino ha querido llegar muy lejos, tal como el propio pontífice lo espera de sus pastores, y neutralizar en gran parte el arribismo en el seno de la Iglesia católica.
Francisco, el primer latinoamericano en ocupar la Silla de San Pedro, continúa su camino de sorpresas cuando ni siquiera ha cumplido un año en el cargo: no pocos de los que lo esperaban no van a ser cardenales y otros van a ser incorporados al círculo íntimo de asesores del papa sin haber contado antes con esta posibilidad.
Serán nombrados cardenales cinco iberoamericanos: el arzobispo de Managua (Nicaragua), Leopoldo José Brenes Solórzano; el de Río de Janeiro (Brasil), Orani João Tempesta; el de Santiago de Chile, Ricardo Ezzati Andrello; el arzobispo emérito de Pamplona (España), Fernando Sebastián Aguilar, y el sustituto del papa como arzobispo de Buenos Aires, Mario Aurelio Poli.
Con la creación de los nuevos cardenales aumentará a 122 el número de purpurados facultados para participar en la elección del papa. Esta cifra se reducirá a finales de año a 113, ya que nueve habrán superado para entonces la barrera de los 80 años.
De los 1.200 millones de católicos en el mundo, alrededor del 40 por ciento vive en América Latina, lo que explica por qué casi un tercio de los nuevos cardenales con derecho a voto en el cónclave para eligir al papa es originario del mismo subcontinente que el propio Jorge Mario Bergoglio, en detrimento de los europeos.
La ampliación del gremio cardenalicio con 16 purpurados electores, menores de 80 años, procedentes de 12 países demuestra que la promoción automática no está garantizada: sorprendentemente, los arzobispos de Turín y Venecia no podrán ponerse el birrete; en cambio, sí ingresará en el gremio el arzobispo de Perugia, al que el papa tiene en alta estima porque, al igual que el propio pontífice argentino, predica la sencillez.
El nuevo colegio cardenalicio tendrá un cariz más internacional, porque también las Iglesias de África y Asia, que no dejan de crecer, estarán representadas por un mayor número de cardenales ante la Santa Sede. Por ejemplo, entre los nuevos cardenales figuran un arzobispo filipino, dignitarios de Costa de Marfil y Burklina Faso y, sorprendemente, también uno haitiano.
Entre los arzobispos del hemisferio sur hay muchos que destacan por su fuerte compromiso con los marginados, a los que Francisco tiene un cariño especial. Muchos cuentan con una experiencia marcadamente pastoral y tuvieron que resolver crisis, tales como Chibly Langlois, de la ciudad portuaria de Les Cayes, en un país tan pobre y tan castigado por catástrofes naturales como Haití, o el arzobispo de Santiago de Chile, Ricardo Ezzati Andrello, que defiende los derechos de la población indígena de este país sudamericano.
Para el papa Francisco, la internacionalidad, la solidaridad y el contacto con la realidad son cualidades muy importantes. El único teólogo profesional entre los nuevos cardenales es el alemán Gerhard Ludwig Müller, constató el diario italiano «La Stampa». A su vez, el «Corriere della Sera» concluyó que «el papa quiere superar barreras». Según este periódico, «al papa Bergoglio le encanta perturbar el juego de la nomenclatura eclesiástica, especialmente el de la italiana, que sigue dominando a nivel mundial en términos numéricos y por sus ambiciones».
Con 29 purpurados, Italia tiene con diferencia el mayor número de cardenales, y esta realidad no se puede cambiar de la noche a la mañana. Sin embargo, Francisco ha marcado claramente sus pautas: los cardenales y los obispos deben contribuir a que haya una mayor intercomunicación en el seno de la Iglesia católica, sin favoritismo.
Por Hanns-Jochen Kaffsack