Los jóvenes de Sochi encarnan el espíritu olímpico 2.0


XXII. Olympische Winterspiele Sotschi 2014KRASNAYA POLYANA (dpa) – Desenfadados, alegres y bromistas, los snowboarders y los esquiadores freestyle son la nueva cara de los Juegos, el contraste perfecto con las estrellas de los tradicionales deportes de invierno y un ejemplo para la próxima generación olímpica.

Los rostros de ese nuevo olimpismo llevan ropa llamativa y entienden la vida y la competición como algo unido. Su lema es claro: ganar es importante, pero pasárselo bien es todavía más importante. Son la generación que muestra el espíritu olímpico 2.0.

«Son unos chicos muy ‘cool’. Es la generación moderna», señaló el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach, tras la primera competición de slopestyle en Krasnaya Polyana, sede de los deportes de nieve de los Juegos Olímpicos de invierno de Sochi.

Desde que el COI decidiera incluir la prueba de snowboard halfpipe en el programa olímpico, los Juegos ganaron en juventud. Poco a poco se fueron incorporando más pruebas dominadas por imberbes.

Algunas competiciones en Sochi están siendo poco frecuentadas y las gradas se llenan con voluntarios. También ocurre en el «Extreme Park» de Krasnaya Polyana, donde las divertidas y muchas veces arriesgadas acrobacias en slopestyle, halfpipe, cross o moguls dejan algunas de las fotografías más bellas de los Juegos.

Sin embargo, esa falta de aliento no supone ningún impedimento para que el buen ambiente entre los jóvenes siga reinando. Para ellos, cada carrera es más una fiesta familiar que una competición.

«El único momento en el que somos rivales es en los 45 segundos que dura la bajada. En cuanto llegamos a la meta, nos miramos y decimos: ‘Oh, él hizo una carrera increíble’», señaló el esquiador freestyle de Estados Unidos Nicholas Goepper, medalla de bronce en slopestyle.

La alegría por la victoria del otro es casi tan grande como la un éxito propio. «No le deseamos al otro nada malo. Todos estamos felices por nuestros amigos y nos juntamos para celebrarlo», dijo el snowboarder noruego Staale Sandbech, segundo en slopestyle.

La comunidad del freestyle y snowboard está llena de jóvenes que crecieron lejos de federaciones, patrocinadores y representantes. Tienen más que contar aparte del deporte.

El suizo Iouri Podladtchikov, campeón en Sochi de snowboard halfpipe, muestra en su blog su talento como fotógrafo y aseguró que quiere dedicarse a ello y a la historia del arte. Por su parte, el legendario Shaun White, «rey» del halfpipe hasta Sochi, espera comenzar a hacer giras con su banda Bad Things.

La campeona de snowboard Kaitlyn Farrington, que lleva un piercing en la nariz, creció como una «cowgirl» en el estado de Idaho. El oro en moguls, el canadiense Alex Bilodeau, se conmovió tras su victoria con la historia de su hermano discapacitado. Son jóvenes sensibles con precupaciones más allá del deporte, pero también un gran negocio para el COI.

«Claro que queremos proteger nuestra historia, pero al mismo tiempo tenemos que mantenernos modernos para ganar nuevo público»,admitió en Sochi el director de deportes del COI, Christophe Dubi.

Los snowboarders y los esquiadores freestyle son una puerta de entrada ideal al mercado deportivo norteamericano, la cuna de los X-Games y el deporte extremo.

Pero las acrobacias atraen el interés de la juventud sin distinciones de nacionalidad, como se pudo ver en Sochi.

«Hay una gran atmósfera, es divertido y me gusta ver a Shaun White», sintetizó Todd, un fanático australiano del halfpipe que viajó desde Melbourne para ver los Juegos de invierno.

«Es muy creativo el halfpipe, tiene mucha expresividad. El slopestyle también es muy ‘cool’», añadió Fabian, un joven suizo de 26 años. A pocos metros, los espectadores toman cerveza, gritan y bailan al ritmo de la música «pop» que emana de los altoparlantes. Y el COI se frota las manos: es el nuevo olimpismo 2.0.

Por Claas Hennig