De la NSA al «mundo prohibido» de Hans-Peter Friedrich

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Symbol Internet erotismBerlín, 14 feb (dpa) – El cristianosocial Hans-Peter Friedrich (CSU) será recordado como el ministro que sobrevivió al escándalo del espionaje estadounidense y a la peor serie de crímenes neonazis de la posguerra en Alemania, para caer luego por un patinazo en una rocambolesca investigación sobre pornografía infantil.

La renuncia presentada hoy por el ministro de Agricultura es el primer traspié que sufre el nuevo gobierno de Angela Merkel, pero no es de ningún modo el primer golpe de peso que recibe Friedrich.

De hecho, el político de 56 años no cayó por problemas en Agricultura, cargo que ocupaba desde hace sólo dos meses, sino por un error cometido en octubre cuando aún era ministro del Interior: avisar a la cúpula socialdemócrata que un diputado del partido aparecía en una investigación internacional contra la pornografía.

Merkel aceptó hoy «con respeto y pesar» la renuncia de Friedrich y destacó su trabajo como ministro del Interior, cargo que ocupaba desde marzo de 2011. Pero lo cierto es que su decisión de mover al ministro de una cartera central como Interior a otra secundaria como Agricultura no fue precisamente un ascenso.

Friedrich venía de dos años y medio más que agitados en el Ministerio del Interior. En particular el estallido del escándalo del espionaje exterior de la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense (NSA) lo dejó en varias ocasiones mal parado.

Ante las primeras noticias de las polémicas actividades de la NSA, Friedrich se apresuró a defender a Estados Unidos, advirtió contra el riesgo de «antiamericanismo» y consideró exageradas las acusaciones a Washington. En una entrevista llegó a decir que tenía «temas más importantes» que la NSA.

Desde su llegada al Ministerio del Interior en marzo de 2011, el conservador encaró otra crisis de enorme proporción en noviembre de ese año: el descubrimiento de una serie de diez crímenes racistas perpetrados por un trío de neonazis durante años sin despertar siquiera las sospechas de las fuerzas de seguridad.

La opinión pública se estremeció no sólo con la serie criminal de ultraderecha más sangrienta desde la Segunda Guerra en Alemania, sino también con la escandalosa ineficacia -o la posible complicidad- de las fuerzas de seguridad, en gran parte dependientes del Ministerio del Interior.

Al anunciar que aceptaba su renuncia, Merkel destacó hoy el trabajo de Friedrich para garantizar «que los organismos de seguridad asumieran las consecuencias necesarias» de ese desastre.

Abogado de profesión desde 1988 y padre de tres hijos, Friedrich comenzó su carrera política en el Ministerio de Economía. Tras una experiencia en la embajada alemana en Washington, entró en 1998 en el Parlamento. Desde hace 40 años es miembro de la CSU.

Los periodistas que lo seguían advertían que en su nuevo ministerio se lo veía más relajado y que comenzaba a acostumbrarse a los ritmos y los problemas de Agricultura, una cartera con menor exposición y tensión que la que había vivido en sus años en Interior.

Pero el pasado volvió hoy para hacerle vivir lo que había logrado evitar pese al espionaje estadounidense y el escándalo de los crímenes neonazis: una llamada de Merkel pidiéndole la renuncia.

Por Sascha Meyer