Managua, 11 feb (EFE).- La nueva Constitución de Nicaragua, que amplia los poderes del presidente Daniel Ortega y le abre paso a la reelección indefinida, entró en vigor hoy con su publicación en el diario oficial, con un día de retraso por razones que el Gobierno no explicó.
La Carta se publicó con fecha 10 de febrero, día en que el Gobierno lo había planificado, pero en el que la web de La Gaceta, el boletín oficial, quedó inoperante por el ataque de un grupo de piratas que se hacen llamar Algerian Ghosts (Fantasmas Argelinos).
Sobre la falta de la edición impresa no se dio ninguna explicación oficial.
El diputado opositor Wilfredo Navarro, el único que voto a favor de las reformas que modificaron la Constitución, dijo el lunes que faltó «la firma del presidente» Ortega «porque tenía compromisos».
Las autoridades tampoco han informado sobre el origen de Algerian Ghosts y a partir de hoy la página web de La Gaceta está siendo desviada hacia el portal de la Presidencia de Nicaragua.
La Constitución, que antes no reconocía la reelección continua, ahora no sólo la acepta, sino que además permite que un candidato a la Presidencia gane por mayoría simple, lo que otorga a Ortega la posibilidad de reelección indefinida.
Con la Carta Magna reformada, Ortega podrá reactivar a militares y policías retirados y situar a los activos en organizaciones civiles del Ejecutivo.
El presidente también podrá mantener a los funcionarios públicos en un cargo por el tiempo que estime conveniente.
Las reformas fueron impulsadas a finales del año pasado por el grupo parlamentario oficialista del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), cuyo líder es Ortega, y aprobadas a pesar del rechazo de la oposición, movimientos sociales, organismos de la sociedad civil y empresarios.
«Rechazamos las reformas porque nacieron en ilegalidad», dijo a Efe la presidenta del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), Ana Margarita Vigil.
El argumento general de la oposición es que las reformas no fueron suficientemente consultadas y, por su impacto, necesitaban ser refrendadas en un plebiscito.
El paquete de reformas fue aprobado con el voto de los 63 diputados sandinistas del Parlamento más uno del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), y con 25 votos en contra, por parte de la oposición. Tres diputados se ausentaron del total de 92.