Madrid, 11 feb (EFE).- «Europa se suicidó en el siglo XX y ahora se está acabando de matar y destruir», ha asegurado hoy en el escritor Juan Eslava Galán, que considera que no se debería aceptar en el «club» del continente europeo a quienes no acaten sus reglas, como es la Declaración Universal de Derechos Humanos.
Cuando se cumplen cien años del inicio del conflicto bélico que enfrentó al mundo entre 1914 y 1918, Eslava Galán analiza en su nuevo libro, «La Primera Guerra Mundial contada para escépticos», editada por Planeta, este período de la historia, que califica como una «gran trituradora de carne» de la que no se ha aprendido nada, según ha explicado en una entrevista con Efe.
«Como saben mis lectores, intento siempre subrayar la historia de los que la padecen, no solamente la de los que la hacen; me interesa mucho el anecdotario de los que padecen la historia, porque eso es lo que verdaderamente nos da el pulso de lo que ocurrió», ha indicado Eslava Galán (Arjona, Jaén, 1948).
Se trata, sin duda, de un libro de historia, pero con el estilo habitual de este autor, que combina rigor con humor desde una posición que califica de «cínica y realista».
Para Eslava Galán, en la actualidad, tras las dos guerras, que en definitiva es una sola separada por un «gran» descanso, «Europa se está disolviendo y se está repitiendo la decadencia del Imperio Romano».
El autor sostiene que, mientras las poblaciones se asimilan, las religiones no lo hacen, y por ello opina que «un musulmán que no va a dejar su religión, es inasimilable».
«Lo interesante sería que a Europa solo viniera la gente que se comprometiera previamente a acatar la Declaración de Derechos Humanos, que es el fundamento de nuestras democracias y nuestras leyes», ha recalcado.
La Primera Guerra Mundial fue un desastre que nadie esperaba, desencadenada por el atentado contra el heredero del imperio astrohúngaro: «La llamarán la Gran Guerra, porque va a ser una guerra desmesurada, a una escala hasta entonces desconocida, con ejércitos de millones de hombres procedentes de los cinco continentes que caerán a millares cada día».
Pero sus causas fueron económicas, asegura el autor, que explica como el continente europeo se encontraba en un estado de «paz armada»: «Llevaban diez años fabricando armas e, impepinablemente, quieren utilizarlas para dar salida al ‘stock’».
El libro de Eslava Galán recoge anécdotas de esa «trituradora», como la Nochebuena de 1914 en las que ingleses y alemanes salieron de sus trincheras y se reunieron en campo de nadie para intercambiar cigarrillos, whisky y chocolate. O la de dos soldados, uno francés y otro alemán, que caen en un mismo socavón en la batalla y terminan hablando de literatura.
También la de un jamón que se jugaron dos españoles al inicio de la guerra, que ganaría quien acertara si el conflicto iba a durar uno o tres meses, al término de los cuales se lo comerían para celebrar la paz. Como transcurrieron cuatro años, el jamón ya no era comestible.
Ilustrada con fotografías, el autor repasa también los avances en técnicas militares que se vivieron en el conflicto, que empezó como una guerra napoleónica hasta que los inventos de la ametralladora y la alambrada «lo cambian todo».
«Fue una revolución del concepto de la guerra», indica Eslava Galán, que describe también la «vida de ratas» que millones de soldados llevaron en las trincheras y en las que «morían enterrados en barro regimientos enteros».
La posguerra supuso un caldo de cultivo para el surgimiento de fascismos en toda Europa, ha explicado el autor, que cree que la crisis actual lo es también para el nacimiento de «totalitarismos».
Por Carmen Naranjo