Madrid, 4 feb (EFE).- La ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Ana Mato, ha manifestado hoy su repulsa por los dos últimos crímenes machistas ocurridos el pasado 15 de enero en Madrid y el 30 del mismo mes en Santa Pola (Alicante), que elevan a seis las víctimas por violencia de género en lo que va de año.
En Madrid la víctima fue una mujer de 28 años de nacionalidad brasileña, apuñalada en su domicilio presuntamente por su pareja, un hombre de 19 años y de nacionalidad dominicana y contra el que no constaba ninguna denuncia previa por malos tratos.
Según informa el ministerio, el hombre ya se encuentra en prisión.
La mujer asesinada en Santa Pola, de 59 años y española, fue asesinada en su domicilio presuntamente por su cónyuge, un español de 58 años, quien, posteriormente, se suicidó.
Según Sanidad, sobre el hombre pesaba una denuncia por malos tratos por lo que se aplicaron las medidas de protección a la víctima, si bien cuando se produjo el crimen ya no estaban vigentes y ambos vivía juntos.
El matrimonio tenía dos hijos mayores de 18 años.
Una vez que se ha confirmado que estos dos asesinatos son casos de violencia de género, Mato ha hecho un llamamiento a combatir esta lacra «desde la unidad y la máxima sensibilidad» para que «ninguna manifestación de malos tratos o de intimidación a una mujer quede impune».
Ha recordado que las mujeres maltratadas y su entorno tienen a su disposición el teléfono 016 de información y asesoramiento jurídico a las víctimas, que no deja rastro en la factura telefónica.
La ministra ha subrayado que el personal sanitario también puede ayudar a salir de la «lacerante lacra» de la violencia contra la mujer.
El ministerio ha reiterado que el protocolo sanitario aprobado el año pasado ayuda a la prevención y detección precoz de estos casos y los profesionales sanitarios se encuentran «altamente cualificados» para apoyar a la mujer que sufre maltrato por parte de su pareja o expareja.
Sanidad puso en marcha la semana pasada la campaña «Hay Salida» en el ámbito sanitario «para intentar dar un paso más en la lucha contra el silencio, el mayor cómplice de la violencia de género».