BERLÍN (dpa) – No sólo los automóviles y los bienes inmuebles sino también los muebles pueden ser una buena inversión. Las casas de subastas y las galerías de diseño ofrecen muebles que tienen un valor claramente más estable que los productos del comercio convencional. Sin embargo, los compradores necesitan tener buenos conocimientos y pedir el asesoramiento de expertos, porque el mercado es complejo y el interés por tales objetos está creciendo, como lo demuestra también la diversificación del público: famosos como el rapero estadounidense Kanye West que se convirtieron en coleccionistas y amantes de los diseños modernos. Son frecuentes las visitas de West a galerías, subastas o ferias, muchas veces se lo ve acompañado por el también rapero y compositor de música Pharrell Williams.
Sin embargo, no sólo la presencia de famosos ha generado un renovado interés por el mercado para piezas exclusivas y diseños históricos. También los precios llaman mucho la atención: una tumbona incómoda de aluminio del diseñador Marc Newson se remató en 2009 por 1,1 millones de dólares.
La imagen que actualmente se traslada en los medios es, sin embargo, sólo un aspecto del mercado para muebles con valor para coleccionistas. En las casas de subastas no sólo compran los ricos y los amantes del arte. No sólo se ofrecen piezas caras para coleccionistas, sino también gangas. Como se trata de muebles usados, los precios son bastante más bajos que en la tienda. «Nuestros precios comienzan con 200 o 300 euros», dice Askan Quittenbaum, dueño de la casa de subastas homónima en Múnich. «Por esto, entre nuestros clientes también hay personas que simplemente buscan una mesa de comedor o una bonita lámpara de escritorio».
El galerista Hans-Peter Jochum menciona como motivo del creciente interés por los muebles subastados el deseo de los clientes de amueblar sus casas de forma individual y exclusiva. Según Jochum, los clientes desean organizar su vida de forma interesante y les gusta reinventarse y diferenciarse de los demás una y otra vez.
En las casas de subastas especializadas en el diseño trabajan expertos que analizan y evalúan cuidadosamente el estado en que se encuentran las piezas. De esta manera, el comprador tiene la certeza de que los muebles cumplen los estándares de calidad y que su valor está garantizado. «Si un comprador adquiere un mueble en nuestra casa de subastas, puede volver a venderlo después de tres semanas recuperando su dinero», dice Quittenbaum. «Si espera un par de años, incluso puede ser que el mueble se subaste por un valor dos o diez veces mayor al precio original».
Además de las casas de subastas, otra fuente para amueblar la casa al margen del comercio convencional son las galerías de diseño. Y el mercado para muebles raros de valor histórico también se está expandiendo en Internet. Por ejemplo, la empresa Auctionata ofrece desde 2010 la posibilidad de participar online en subastas. Sin embargo, el director de Auctionata, Alexander Zacke, no pretende en absoluto sustituir el comercio tradicional por el comercio online. «Nosotros redondeamos el negocio. Para mí, Internet es sobre todo un canal de distribución y una plataforma de comunicación».
Zacke coopera con una red de expertos que examinan los muebles antes de que sean subastados. «El comprador recibe un certificado de autenticidad que confirma que el objeto original ha sido examinado por expertos», explica Zacke. Internet ha introducido sobre todo una mayor transparencia en el mercado. Hay plataformas como Artnet que publican los precios de las subastas.
Aun así, la compra de objetos realmente valiosos no se ha hecho más sencilla. Desde hace algún tiempo, los fabricantes de muebles buscan en sus archivos e inundan el mercado con nuevas ediciones de clásicos, las llamadas reediciones. Además, hay cada vez más ediciones individuales y también el problema de las numerosas falsificaciones y copias baratas hace que el mercado sea cada vez más complicado.
Por Peter Steinhauer
