Hace unas fechas con ocasión de la celebración del Día Internacional de Lucha Contra la Violencia de Género comentaba con Amelia, Concejala de Igualdad en el Ayuntamiento de Carreño, que debíamos de intensificar las acciones de coeducación con adolescentes y jóvenes que todos estos años venimos realizando en el IES de Candás con la inestimable colaboración de la comunidad educativa del centro.
Más ahora que el gobierno de España, el de los recortes, ha eliminado la asignatura de Educación para la Ciudadanía, que contenía aspectos claves para la prevención y la concienciación de la juventud, asignatura que traía locos tanto al Partido Popular como a la Conferencia Episcopal Española.
– Me dice Amelia:
Mira Ángel, estamos viviendo uno de los peores momentos en la lucha contra la violencia de género. Las mujeres víctimas cada vez tienen menos recursos para la denuncia y eligen el silencio. Las llamadas de auxilio han disminuido, hay menos denuncias y aumenta el número de mujeres que las retiran.
Me quedé pensativo.
Recordé lo que me había comentado hacía unos días una vecina del concejo, que está en el programa de protección de víctimas: “La violencia de género se está convirtiendo de nuevo en un asunto privado”.
– Tienes razón, Amelia. Recientemente he leído que el recorte del Partido Popular en las partidas destinadas a la lucha contra la violencia de género asciende ya al 28%. Esos recortes suponen menos atención, menos sensibilización, menos prevención y más mujeres víctimas de género.
En estos dos años de gobierno del P.P. han desaparecido centros de atención a las víctimas y otros se han visto obligados a reducir sus prestaciones.
Así que hay que seguir trabajando. Queda mucho por hacer.
Por Ángel Riego.