Santiago de Chile, 14 nov (dpa) – Por primera vez en la historia, los electores chilenos tendrán un gran abanico de candidatos entre los que escoger en las elecciones presidenciales del próximo domingo.
A los nombres de la ex presidenta Michelle Bachelet, abanderada de la centroizquierdista Nueva Mayoría, la más probable triunfadora, y el de su principal rival, la candidata oficialista Evelyn Matthei, se suman otros siete postulantes al sillón de La Moneda:
MARCO ENRÍQUEZ-OMINAMI: Este joven cineasta, de 40 años, es hijo de un mítico guerrillero asesinado por la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), y se postula por segunda vez a la presidencia de Chile.
Con poco más de un año de edad salió al exilio a Francia junto a su madre después de que su progenitor, el médico Miguel Enríquez, fundador y líder del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), fuera abatido a balazos en un enfrentamiento con agentes del régimen, en octubre de 1974.
Después de regresar al país en la década de los 90, Enríquez-Ominami inició una activa vida política, ingresó al Partido Socialista y fue electo diputado por la colectividad, que abandonó más tarde para presentarse como independiente en las elecciones presidenciales de 2009.
En esos comicios consiguió un sorprendente 20,13 por ciento de los votos, resultado que lo dejó en el tercer lugar, detrás del ex presidente demócrata cristiano Eduardo Frei Ruiz-Tagle, y del ganador de la elección, el actual presidente conservador Sebastián Piñera (2010-2014).
Casado y padre de una hija, Enríquez-Ominami enfrenta ahora una segunda elección, aunque esta vez con el apoyo de su propia colectividad, el Partido Progresista (PRO), que fundó en 2010.
Su candidatura aspira a «renovar» y «darle aire fresco a la política», pero esta vez los sondeos de opinión le conceden entre un 10 y 15 por ciento de los votos, lo que lo podría situar en un tercer o cuarto lugar.
FRANCO PARISI: Es un ingeniero comercial y académico de 44 años a quien le se atribuyen posturas «derechista-populistas». Parisi aspira a «devolver el poder a la gente» cuando gane las elecciones del próximo domingo, según prometió a sus electores.
Su figura se hizo conocida por sus programas de radio y televisión y después, en plena campaña presidencial, en los que explicaba de forma sencilla y simple temas económicos de difícil comprensión para la mayoría de la gente.
A tal punto llegó su popularidad que logró disputarle el segundo lugar y poner en problemas a Evelyn Matthei, la candidata oficialista a la presidencia, según lo señalaban algunas encuestas.
Sin embargo, hace un mes, su vertiginosa carrera al sillón de La Moneda retrocedió después que Matthei y el oficialismo lo acusaran de supuestos turbios manejos económicos en unos establecimientos educacionales que dirigía junto a un hermano.
A pesar de las denuncias, que él rechazó, su candidatura disputaría el tercer o cuarto lugar con el líder del PRO, Marco Enríquez-Ominami, según los estudios de opinión.
ROXANA MIRANDA: Dirigente social, de 46 años, busca llegar a la presidencia de Chile para garantizar «salud integral» gratuita a los más pobres, uso de transporte público sin costo para la tercera edad y pensiones dignas para los jubilados, entre otras varias medidas.
Líder del Partido Igualdad, Roxana se hizo conocida hace algunos años por encabezar mediáticas manifestaciones de protesta a favor de los insolventes habitacionales, como ella misma, que habían contraído deudas con la banca privada, que les remataba sus viviendas por falta de pago.
Célebres fueron sus acciones de subirse a grúas a 100 metros de altura, ocupar sedes bancarias o estaciones del tren metropolitano. Los sondeos no le conceden más allá de un tres por ciento.
MARCEL CLAUDE: Ingeniero comercial y ex funcionario del Banco Central de Chile, de 56 años, se define ideológicamente como un «ecosocialista».
Su programa incluye, entre otras medidas, terminar con el lucro en la educación, aumentar el impuesto a las empresas, establecer el pago de un «royalty» por la explotación de recursos naturales, despenalizar el aborto y aprobar el matrimonio homosexual.
Su candidatura presidencial la apoya el pacto “Todos a La Moneda”, que incluye al Partido Humanista y a Izquierda Unida. Sus posibilidades de triunfo son escasas, según las encuestas, que le asignan sólo un dos a un tres por ciento.
RICARDO ISRAEL: Abogado y académico de 63 años, es un conocido en la política local después de participar el año pasado en las elecciones para alcalde de la capital, en la que consiguió sólo un diez por ciento de los votos.
Opositor al aborto y a la unión homosexual, Israel preside el pequeño Partido Regionalista de los Independientes (PRI). Su candidatura propone la descentralización del país y que las empresas paguen sus impuestos en los municipios donde realizan sus faenas.
Convencido de que sus posibilidades de alcanzar la presidencia son escasas, Israel ha señalado que «las elecciones no solo sirven para elegir presidentes, sino también para instalar temas» en la opinión pública.
ALFREDO SFEIR: Economista de 66 años, con maestrías y doctorados en la Universidades de Rhode Island y de Wisconsin, y practicante del hinduismo y el cristianismo, es el candidato presidencial que presentó el Partido Ecologista Verde.
A partir de 1976 y por 30 años, Sfeir ocupó varios cargos en el Banco Mundial, donde centró su interés en la globalización y medio ambiente, experiencia que espera trasmitir en Chile.
Aunque sorprendió a los chilenos por sus vastos conocimientos expresados en foros televisivos, la votación que pueda acaparar el candidato de los Verdes no será significativa, según los sondeos.
TOMÁS JOCELYN-HOLT: Abogado, de 50 años, lanzó su candidatura independiente luego de haber renunciado al Partido Demócrata Cristiano (PDC), colectividad de la que fue diputado en dos periodos.
En los primeros meses de campaña tuvo el respaldo de Chile Primero, un pequeño partido que más tarde se lo retiró porque el candidato hizo «de la descalificación personal un estilo propio, lo que lo ha alejado del debate de ideas».
Según los estudios de opinión, Jocelyn-Holt es el que menos apoyo tiene entre los votantes chilenos, por lo que pronostican que podría terminar en el último lugar entre las nueve candidaturas.
Por Carlos Dorat