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Viajes

Las perlas del Atlántico, islas rústicas pero hermosas

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(dpa) – Cuando se levanten las restricciones de viaje en Europa, es probable que se desate una carrera rumbo a las populares islas del mar Mediterráneo. Pero quien aprecie la soledad y la naturaleza pura, debería dirigir su mirada hacia el océano Atlántico.

Islas Cíes

El acceso a las pequeñas Islas Cíes, frente a la costa gallega, está limitado para preservar este paraíso natural. Foto: Jose Luis G. Grande/Institut für Tourismus in Spanien

Las islas frente al continente europeo son agrestes, encantadoras y hermosas. Seis ejemplos como inspiración para el próximo viaje:

AZORES: SANTA MARÍA, LA ISLA SOLEADA

El archipiélago de las Azores, con sus nueve islas de origen volcánico, se expande a lo largo de unos 600 kilómetros en medio del océano Atlántico. Cada una de estas islas portuguesas tiene su propio carácter.

La mayoría de los viajeros se dirige primero hacia Ponta Delgada, ubicada en la isla principal de las Azores, la multifacética São Miguel. Desde allí se puede recorrer perfectamente el grupo de islas.

En el extremo sureste se encuentra Santa Maria, geológicamente la más antigua de todas las perlas de las Azores.

La isla consiente a sus visitantes con el clima más seco de la región e invita a un baño en el Atlántico en alguna de sus playas doradas y a bucear en una emocionante reserva submarina. Las playas de la Baia de São Lourenço, en el noreste, y la popular Praia Formosa, en el sur, son especialmente bellas.

Los que prefieran viajar con los pies secos pueden atarse las botas de montaña y emprender el recorrido de 80 kilómetros alrededor de la isla. La ruta circular está considerada el camino de senderismo más largo de las Azores.

CÁDIZ: LA PENÍNSULA MÁS BELLA DE ESPAÑA Y LA CIUDAD MÁS ANTIGUA DE EUROPA

La belleza morisca del sur de Andalucía ya no es una isla. Pero en el momento de su fundación por parte de los fenicios, hace unos 3.000 años, estaba completamente envuelta por el mar y se mantuvo así hasta el siglo XVII.

En la actualidad, el casco histórico está conectado a tierra firme por una estrecha lengua de tierra.

A su alrededor, las olas del Atlántico azotan las costas de piedra y la bonita playa citadina de La Caleta. Un paseo marítimo conduce a los visitantes por el casco histórico. Con la conciencia tranquila y sin mapa en mano, los visitantes pueden perderse en sus encantadoras callejuelas porque tarde o temprano -después de disfrutar de numerosas tapas- se encontrarán de nuevo con el mar.

Una visita obligada es la histórica Torre Tavira, desde cuya terraza se puede disfrutar de una vista panorámica de 360 grados sobre los tejados de la ciudad.

ISLAS VESTMAN DE ISLANDIA: VIVIR SOBRE UN VOLCÁN

Vivir en Heimaey, la isla principal del archipiélago Vestman, es como bailar sobre un volcán. Los pobladores más antiguos no olvidan el año 1973, cuando hizo erupción el volcán Eldfell.

El volcán lanzó tanta lava a lo largo de seis meses que no solo sepultó 417 casas sino que hacia el final del proceso de erupción amplió en dos kilómetros cuadrados la superficie de la isla.

Aún hoy se tiene un mal presentimiento mientras se recorre el cráter de 200 metros de altura. Pero la maravillosa vista panorámica hasta el legendario Eyjafjallajökull en tierra firme, que en 2010 paralizó el tráfico aéreo en parte de Europa, vale la pena.

Quien busque a los tiernos frailecillos, deberá dirigirse a la península de Stórhöfdi. La mayor colonia del mundo de estas aves habita en las cuevas de las verdes pendientes de la zona.

Otras recomendaciones en Heimaey incluyen una visita al Museo del Volcán Eldheimar, un paseo en barco por la isla y la recorrida del recientemente terminado santuario de ballenas beluga.

GALICIA: ENTRADA AL PARAÍSO INSULAR DEL NORTE ESPAÑOL CÍES

Quien quiera poner un pie en este archipiélago de ensueños, deberá contar primero con una autorización. Para que el paraíso siga siendo un paraíso, las visitas diarias y las pernoctaciones están estrictamente limitadas.

Las islas Cíes pertenecen desde 2002 al Parque Nacional Islas Atlánticas de Galicia. Si se desea permanecer más tiempo allí, se puede pasar la noche en el camping y sentirse al menos un poco como Robinson Crusoe. La playa Praia de Rodas, de arenas blancas y aspecto caribeño, fue elegida en varias oportunidades como una de las más bellas del mundo.

No solo quienes practican buceo y los bañistas se encuentran en su elemento en este cosmos insular, que es una verdadera postal idílica. También los excursionistas pueden seguir la larga y brillante playa de la isla norteña de Monteagudo hasta la península do Faro. Desde allí se puede seguir un sendero sinuoso que llega hasta el faro del lugar, donde se disfruta de unas vistas fantásticas.

LAS ISLAS SHETLAND DEL NORTE

Una vez que se aterriza en las islas Shetland, el camino hasta el extremo más septentrional no está lejos. Dos viajes más en ferry y se llega a Unst, la más septentrional de las 16 islas habitadas del archipiélago, formado por más de cien.

Como si las Shetland no fueran ya suficientemente espectaculares, Unst ofrece aún más. Todo luce tan agreste, deshabitado, salvaje y barrido por el viento.

El paseo por los acantilados en el cabo noroeste de Hermaness es uno de los atractivos más destacados. Desde aquí, la vista recae en la pequeña isla rocosa de Muckle Flugga, cuyo faro blanco marca con fuerza y orgullo el punto más septentrional de Gran Bretaña.

¿Y a la noche? Naturalmente, todos se dirigen al pub, bien británico. El Baltasound Hotel invita a una buena cena y a tomar tragos. Las cabañas de madera contiguas prometen una noche de descanso especialmente cómoda. Están situadas directamente junto al mar, a 60 grados de latitud norte.

LA ISLA DE LAS FLORES DE LA BRETAÑA: ÎLE DE BRÉHAT

La pequeña isla en la Côtes-d’Armor podría pasar fácilmente desapercibida. A menos de 15 minutos de viaje en ferry frente a la costa norte de la Bretaña francesa asoma la Île de Bréhat como una joya en el Atlántico.

La corriente del Golfo le confiere un microclima especial con inviernos suaves. Aquí, las hortensias, las mimosas y los lirios decorativos florecen con mucho colorido. Por ello, la isla recibe el nombre de «isla de las flores».

El sur es fragante y verde, mientras que el norte se caracteriza principalmente por las típicas rocas de granito rosa. Solo unas 400 personas viven permanentemente en la isla de Bréhat.

Afortunadamente, todavía hay algunos alojamientos vacacionales encantadores que esperan a quienes buscan relajarse. Además del sol, el mar y la belleza natural, hay una cosa por encima de todo: la tranquilidad. Los coches están prohibidos.

Por Dörte Nohrden (dpa)

 

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