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El Corona, un modelo legendario de Toyota

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 Equipamiento para vehículos Empresas Totoya

Los faros dobles otorgaron un aire deportivo al modelo Corona de Toyota. Foto: Harald Dawo/Toyota/dpa

(dpa) – Aunque su nombre está en boca de todos, casi nadie lo conoce. Corona no es solamente el nombre del virus que azota actualmente el mundo o una famosa cerveza mexicana, sino también una antigua marca de coche.

El sedán de clase media alcanzó cierta fama en su momento. No en vano fue uno de los coches más vendidos de Toyota y al mismo tiempo la punta de lanza de las exportaciones a Europa, explica el portavoz de la marca japonesa en Alemania, Thomas Schalberger.

La historia del Corona comenzó en 1957. La berlina llegaba para abrirse paso en el segmento de coches de lujo y cerrar la brecha con el Crown, el buque insignia de la automotriz, que llevaba el mismo nombre en inglés.

Mientras que las primeras generaciones estaban destinadas principalmente al mercado japonés, donde competían codo a codo con el Nissan Bluebird, más tarde el Corona se convirtió en un exponente de la internacionalización del negocio.

El trío de los comienzos: Celica, Corolla y Corona

«Cuando Toyota comenzó oficialmente a hacer negocios en Alemania en 1971, hace casi exactamente 50 años, el Corona fue uno de los primeros en la lista junto con el Corolla y el Celica», cuenta Schalberger.

Con mucho orgullo, el jefe de prensa muestra una portada de la revista alemana especializada «Auto Zeitung» de 1973, que se exhibe en la sede de la empresa en Colonia.

La publicación compara el buque insignia de la flota con la marca Opel Rekord como el máximo exponente para consumidores del segmento medio y al mismo tiempo se preguntan: «¿Cuándo van a superar los japoneses a los alemanes?

También en Estados Unidos el Corona tuvo una amplia aceptación y fue votado como el mejor coche importado del año 1969.

El sedán ocupó los primeros puestos en diversas estadísticas: fue varias veces el modelo más exitoso en Japón, con una producción total que alcanzó las tres millones de unidades en 1971, y además, a lo largo de los años la serie se mantuvo a la cabeza de las ventas de Toyota.

A finales de los años 1980 su estrella comenzó a declinar. En 1996, después de casi 40 años y más de diez millones de unidades vendidas en todo el mundo, los japoneses suspendieron definitivamente la producción del Corona.

Debido a que el número de unidades vendidas en Alemania fue «bastante limitado», según admite la propia empresa, el Corona fue sustituido por el Carina en 1983 y, en consecuencia quedan pocas unidades.

Sin embargo, quien tenga la posibilidad de sentarse al volante de un Corona Mark II de mediados de 1970 se remonta a una época en la que los trenes de larga distancia en Europa se llamaban Trans Europa Express, el pan baguette se vendía por metro y el sushi no se conseguía en cualquier esquina.

Un viaje al pasado

Si bien el Mark II ostenta orgullosos faros dobles y los expertos destacan su diseño, el exterior del sedán de líneas fluidas tiene una apariencia discreta.

Los sentimientos nostálgicos aparecen a más tardar en su interior: los asientos profundamente hundidos con aplicaciones símil cuero (piel) de color rojo conducen la mirada hacia un tablero con tres instrumentos cuadrados en lugar de redondos, casi una avanzada según los estándares de la época.

Por otra parte, el volante es demasiado grande y delgado para el uso presente. Y una y otra vez el brazo busca la escuálida y larga palanca de cambios que sobresale en la cabina.

Otra señal que no pasa inadvertida es el logotipo del Corona, que se pensó como una combinación entre el sol y una corona. Ciertamente, en este momento nos remite a las animaciones del virus SARS-CoV 2 que presentan a diario las noticias.

Si los diseñadores hubieran sabido esto hace 50 años, seguramente habrían estampado otro logotipo en los respaldos, en el volante y en la cabina.

Debajo del capó, la tecnología de accionamiento es modesta. Incluso Toyota habla de un motor convencional de 2,0 litros, que entrega tan solo 65 kW/89 CV. Los europeos, sin embargo, solo podían soñar con conducir la versión superior de los japoneses cuya potencia era de 92 kW/125 CV.

A cambio, el Corona garantizaba una cualidad insuperable: un coche libre de averías. Según Schalberger, esto también lo hace atractivo como coche clásico.

Hay que admitir que incluso un gigante sobrio como Toyota tiene coches clásicos más apasionantes que el Corona, que son más fáciles de conducir y tienen un aspecto más atractivo. Pero no se puede negar que la berlina despierta cierta fascinación, que se multiplica cuanto más tiempo se la conduce.

No es sencillo encontrar un Corona de segunda mano en los portales de Internet. En caso de hallar una unidad bien conservada su precio puedo ser de hasta cinco dígitos en euros y además puede implicar un viaje a Inglaterra o Portugal.

Por Thomas Geiger (dpa)

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