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Cómo proteger la reputación personal en internet

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Foto: Julian Stratenschulte/dpa

(dpa) – Quién no ha buscado ya alguna vez su propio nombre en la red. Después de todo, es la única forma de rastrear la información negativa que circula sobre uno en internet, ya sea un mensaje impulsivo con consecuencias inesperadas en un foro, un comentario ambiguo sobre un artículo o una foto poco favorecedora en las redes sociales. Hay muchas maneras de poner en peligro la propia reputación y causar daños difícilmente reparables.

Por un lado, se puede utilizar la red como esfera pública para hacerse publicidad a sí mismo. Según Jo Bager, de la revista especializada alemana «c’t», plataformas como Twitter o Linkedin se han convertido en un espacio idóneo para la autopublicidad.

Sin embargo, esto también puede convertirse en un problema, por ejemplo, cuando el nuevo empleador busca en Google el nombre del solicitante.

La información privada es, en efecto, un asunto privado, explica el abogado berlinés Thomas Schulte: «Según el Reglamento Europeo de Protección de Datos, la persona en cuestión tendría que dar su consentimiento a tal búsqueda, pero hasta la fecha no hay reglamentos precisos ni precedentes», explica el especialista en defensa de la reputación de las personas.

Casi ningún solicitante se enterará si no consiguió el trabajo por alguna información o fotografía embarazosa en la red, pero sí es cierto que estas perjudican la imagen de la persona.

«Más vale prevenir que curar», asevera Schulte, y recomienda no publicar en la red fotos de fiestas animadas por el alcohol, no escribir comentarios precipitados y siempre tener en cuenta que toda la información que se publica en internet permanece allí durante años.

Según Jo Bager, el viejo dicho de que la red no olvida nada, no es cierto, y, si bien complejas, siempre existen alternativas para limpiar la reputación online: «Cuando los proveedores cierran sus sitios, los datos desaparecen. Además, uno siempre puede hacer que se elimine el contenido de la página web. Y también se puede ayudar a la red a hacer que los datos sean casi invisibles».

¿Cómo se hace eso? Hay agencias profesionales que localizan y borran «manchas» a cambio de dinero. Bager acota que, sin embargo, la mayor parte del trabajo la puede hacer uno mismo, y que el primer paso es introducir su propio nombre en varios motores de búsqueda.

Si se quiere automatizar este proceso, se puede configurar una búsqueda en Google Alerts. Este servicio de supervisión de contenidos de Google informa al usuario por correo cuando su nombre aparece en las páginas. Sin embargo, la alerta no incluye las redes sociales, prácticamente ningún foro y tampoco la red oscura.

Bager explica que, si aparece material no deseado, hay opciones de eliminación: «Se debería contactar directamente al autor o responsable del sitio y exigir que se elimine». Si este se niega, habrá que ponerse en contacto con el proveedor del servicio, especialmente si hay una violación del derecho a la privacidad.

Casi todos los operadores activos en la red aceptan solicitudes de eliminación, pero el abogado Schulte señala que no hay garantía de que la supresión se lleve a cabo realmente: «No se trata solo de la persona afectada, sino también de la libertad de expresión y de los derechos de otros, por ejemplo, de la prensa. Por eso hay también distintas estrategias en diferentes niveles legales».

Google u otros motores de búsqueda solo pueden borrar los resultados de la búsqueda, pero no la página en la que se encuentra la información crítica. Sin embargo, según Jo Bager, la eliminación por parte de Google ya es un logro importante, «ya que se tiene que rellenar un formulario, Google examina cada solicitud en detalle y de ninguna manera cumple con cada pedido de eliminación».

Los proveedores que se dedican profesionalmente a eliminar contenidos comprometedores lo hacen a cambio de una remuneración, ya sea en forma de pago único o como modelo de suscripción para una supervisión permanente. Según Jo Bager, el usuario normal puede ahorrar el dinero buscando por su cuenta y eliminando activamente los contenidos indeseados.

Sin embargo, a menudo los insultos o el mal uso de un nombre no tienen nada que ver con un comportamiento impropio o comentarios fuera de lugar. Por ejemplo, cuando el usuario ha sido víctima de un robo de identidad, los delincuentes hacen compras a su nombre y cargan sumas astronómicas en su cuenta, o bien escriben comentarios difamatorios en los foros. En este caso, la regla es: «Siempre llamar a la policía y estar alerta», aconseja Schulte.

En cuanto a prevención, el consejo de Jo Bager es: «Tratar los contenidos que se publiquen como si se los cediera a un extraño». En cuanto a quién puede acceder a esos contenidos, Bager señala que Facebook, Instagram y demás pueden ser configurados para que solo los amigos puedan ver ciertas publicaciones, pero advierte al mismo tiempo: «Si estos contenidos se comparten, se pierde el verdadero control sobre ellos». Por lo tanto, lo mejor es pensarlo dos veces antes de publicar mensajes o fotografías en la red.

Por Sven-Hendrik Hahn (dpa)

 

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