8:12 pm - Lunes Mayo 29, 2017

“Virgen Extra” hoy miércoles en Comando Actualidad

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Cornicabra, hojiblanca, arbequina, gordal, carrasqueña, picual… En España hay hasta 260 variedades de aceitunas, con ellas se podrían elaborar entre mil y tres mil tipos de aceite diferentes. Jaén es la capital mundial del aceite de oliva y, con 66 millones de olivos en su territorio, la provincia que más produce; incluso más que toda Italia, nuestro principal competidor. El rey es el virgen extra, del que España produce mucho y consume poco.

Los españoles tomamos poco más de tres litros de aceite de oliva virgen extra por persona y año. Nada si lo comparamos con los 18 litros de grasa que de media ingerimos anualmente. Lo dice Brígida mientras bate una cucharada de aceite con cacao en polvo y lo unta en pan. Es la base de su desayuno de otoño; en invierno añade miel al aceite y en verano, tomate triturado. Brígida es la persona que, posiblemente, más sabe de aceite en el mundo. Lleva 30 años poniendo la lupa en el zumo de la aceituna. En una finca de Córdoba, única en Europa, cultiva, experimenta y da clases gratis a todos los que quieren sacar mejor sabor, mayor calidad y más rendimiento a la aceituna. Asegura que consumimos un aceite de oliva refinado y de menor calidad por puro desconocimiento.

Con la boca abierta y la cara hidratada, así salen los extranjeros que pasan por la finca de Borja. Son, en su mayoría, japoneses y chinos. No han probado nunca el aceite de oliva. Cuando lo hacen por primera vez se restriegan el líquido por la piel y sonríen. Al llegar a la cata de pan con aceite gritan entusiasmados. Borja es el dueño de la finca y de los olivos con los que ha conseguido el título de mejor aceite ecológico de España. Un aceite exclusivo que se cotiza a 14 euros el litro, que le sirve de reclamo para atraer turistas y que se llevan por contenedores a China.

Cualquiera puede hacer aceite en el garaje, en la cocina o en el trastero de casa gracias a Cristóbal. Es el inventor de la mini almazara doméstica. La idea, que cambió la vida a este vecino de Úbeda, la tuvo hace ocho años. Su fuerte eran los famosos capachos de Sierra Mágina. Hecho a mano para prensar la aceituna y elaborar aceite de oliva virgen, el capacho entró en desuso al crecer la industria. Cristóbal le dio la vuelta al esparto y a su negocio. Vive de vender mini almazaras.

Con 20.000 vecinos y 50 millones de toneladas al año, Arahal se ha convertido en el epicentro mundial de la aceituna de mesa. Aliñá con sal gorda, pimiento choricero o romero, uno de los primeros en venderla fuera de esta localidad sevillana fue el padre de María José. Ella ha heredado el oficio y lleva 20 años pateándose las calles. Los bares de Sevilla son sus principales clientes y sus barras, el escaparate que pone de aperitivo, la aceituna verdial o manzanilla. Manolo, su marido, aliña media tonelada de aceitunas al día. Ser aliñador en Arahal es sinónimo de tener empleo. Cuando la aceituna de mesa no paga el jornal, los vecinos han dado con la clave: elaborar aceite con ella.

 

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