“Del Cantábrico a dos mares”; Azerbaiyán, más contraste y regreso

Llegamos a la frontera de Azerbaiyán, donde por mi condición de mujer me gritan y tiran con desprecio mi pasaporte de mala manera, detecto que eso de que una mujer llegue en moto no les ha gustado nada.

Las carreteras son anchas, pero no puedes pasar de 90 máximo y hay rádares a lo largo y ancho del país cada 10 kilómetros diría yo. A penas unos pocos kilómetros y ya tenemos un coche de policía mandándonos parar, ¿qué hemos hecho si vamos con toda la prudencia del mundo?…gritos por aquí y por allá y nosotros con cara de no entender nada, de repente ME OBLIGAN A SUBIRME AL COCHE DE POLICIA, ¡A MI!, nuestra insistencia en preguntar por qué no da resultados, así que respiro y me lleva a una señal de prohibido adelantar pero en el otro sentido de la marcha, yo le indico que nosotros lo hemos hecho bien, ni tan siquiera hemos adelantado, pero ¿esta claro que quieren su parte!, entre unas cosas y otras conseguimos que al final nos dejen marcharnos ….esto de las mordidas es algo que uno se encuentra por todo el Cáucaso y en los tres países tuvimos que ir bregando con los policías.

El país está salpicado de villas olímpicas y como país de contrastes y diferencias enormes entre clases, a lo largo de las principales vías a Bakú levantan enormes muros y castillos con edificios nuevos y sin terminar para tapar las humildes casas y carreteras sin asfaltar que hay detrás de esos muros , al menos fue mi impresión, kilómetros de muros sin sentido a lo largo de las carreteras que llevan a la capital.

NAGORNO –KARABAJ, ESA ZONA TAN PELIGROSA,

Subimos a un lago y de camino paramos en una cima a más de 1500 metros tras carreteras de paella va y paella viene y curvas y más curvas pero con el asfalto todo roto y lleno de baches, la moto va saltando todo el día y los LADAS típico coche ruso que abunda en esta zona del Cáucaso, te adelantan a toda mecha, ¡eres extranjero y hay que adelantarte aunque les vaya la vida en ello!, en esos adelantamientos se salen de las curvas, vuelven a la carretera , te los encuentras subiendo de frente; todo un deporte de riesgo; el caso es que paramos para una fotos y un ruso “MEDICO DENTISTA “ que así se presenta, nos invita a tomar un té con su familia, hablamos del país y nos cuenta que esta zona es muy visitada por los rusos, que el lago es muy bonito pero que tengamos presente que nos pedirán el pasaporte, y puede que no nos dejan pasar, ESTAMOS CERCA DE NARGORNO KARABJA, territorio “conflictivo” y sin darnos cuenta estamos en esta zona, de una belleza espectacular, mucha vegetación y en la frontera hacia el lago, ningún problema, ni tan siquiera nos piden el pasaporte, nos apuntan nombres y nacionalidad y subimos al lago, donde como ocurre en la zona alquilan una especie de tendejones que más bien parecen campos de refugiados para pasar allí los días.

Las distancias son pequeñas, atravesamos el país y llegamos a Bakú, la capital, una ciudad impresionante, es majestuosa y por la noche todo un espectáculo de color, eso sí, las zonas principales, el resto aparece en un estado de semi abandono que como siempre confirma esta contraste del Cáucaso entre unas zonas y otras.

Llegamos de noche, encontramos un lugar para dormir y nos vamos a cenar, y lo hacemos enfrente de las famosaza FLAME TOWERS, de excepcional belleza y que se conocieron a nivel mundial tras los juegos olímpicos europeos celebrados en 2012 en este país.

Perderse en su ciudad antigua es todo un deleite; murallas de siglos de historia recorren esta ciudad y sus callejuelas son un gran bazar al aire libre lleno de tiendas que venden cosas antiguas y recuerdos del país, y “vino”, país productor y que presume de tenerlo muy bueno, y la verdad que lo probamos varias veces y ESTABA MUY RICO, así como su cerveza también de un sabor suave pero intenso que bien fresca ante los 38 grados sienta muy bien.

De regreso al hotel decidimos que al día siguiente queremos madrugar para evitar el tráfico loco de esta ciudad, así que en nuestro destartalado hotel pasaríamos la noche, hasta la mañana siguiente donde recogeríamos el arena del mar Caspio para llevarla hasta el Cantábrico, “Del Cantábrico a dos mares”.

Decidimos salir del país por la zona norte para iniciar el regreso a España, toca pasar fronteras nuevamente, Azaerbaiyán, un caos una vez más.

Ya en Turquía, nos bañamos en el mar negro de negra arena y cenamos en un famosos restaurante con Unye a nuestros pies, una bonita ciudad costera. Un restaurante con una cena de lujo por 15 euros dos personas, eso si ¡nos falto el vino!, que como sabéis en Turquía, en unos locales si se sirve alcohol y en otros no y esta era de zumos y limonadas que te sirven con pajita como a los niños, curiosas y diferentes formas de vida, esto es lo bonito de viajar.

 

Ya en casa, el arena del mar Negro y del Caspio se mezclan con el Cantábrico, y en ese momento pensamos en que a veces un viaje, unas motos y una ilusión consiguen unir lugares que los hombres se cansan en dividir.

Elsi Rider

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